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domingo, 16 de noviembre de 2014

Os debo una explicación

Estoy dos semanas sin publicar una cochina publicación y llego con mi estupenda cara bonita y un intento de barba que no llega y os publico algo. Así sin más, porque sí. “Podrías dar explicaciones” me dijo la princesa vasca casi exigiéndolas. Lo había pensado, os lo prometo pero no quería aburriros. No me había ido a buscar el Santo Grial como hizo Aguila Roja al final de la última temporada. Tampoco me fui a coordinar el aterrizaje de Philae de la misión Rosetta. La verdad es que volví de Bilbao y vi un tsunami desde la ventana del avión.



lunes, 20 de octubre de 2014

Sobre como me volví selecto y no viejo



Me he vuelto más selectivo. Eso es lo que dice un amigo mío sobre nuestro poco amor por locales nocturnos donde principalmente predominan canciones con alto contenido en sabrosura, caliéntame y nadie te ha dado tanto como yo. Puede que no me haya vuelto más selectivo sino que directamente haya envejecido. Puede que desde que he empezado a salir con la princesa vasca me haya convertido en un viejo aburrido que prefiere quedarse en casa un sábado por la noche mientras el resto de amigos míos pisotea la pista de baile, mancha sus zapatillas de salpicaduras de cubata y clava pequeños fragmentos de vaso roto en la suela de sus New Balance. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

Vigilia de universidad y mi nueva habilidad para empatizar

Aix…domingos, cuan diferentes son los domingos de verano de los domingos de cole. Aquí en las calles parece que se haya muerto alguien. Están desérticas. Estamos en vísperas de comenzar la universidad o el colegio para aquellos que aún disfrutan de la infancia. El tiempo tampoco acompaña, está nublado y escribo en el comedor a oscuras como un periodista profesional iluminado únicamente por la luz de la pantalla del ordenador mientras escribe a hurtadillas su próxima exclusiva. Aún he de comprar material de clase, me encanta comprar material de clase porque representa el inicio de nuevas rutinas y compromiso con mis tareas aunque después se desvanezcan. Este año me niego a consumir el horrible café de la cafetería de la universidad. De hecho, cualquier persona que beba café cada mañana, sabe que eso no es café, es más bien barro.

Estos últimos días he estado dando muchos consejos. Últimamente me siento más empático con la gente. La gente viene a mí y me explica cosas y los veo igual que yo: perdidos y hechos un mar de dudas. ¿Y quién soy yo para dar consejos? Pues nadie pero estoy motivado y tengo unas ganas enormes de tirar hacia delante. Les doy consejos sobre qué podrían hacer para intentar deshacer este mar de dudas.

Por ejemplo una antigua compañera de clase está asustada sobre su futuro. Quiere conseguir unas prácticas y hay pocas plazas. De  hecho, le atrae principalmente una empresa. Me estuvo comentado las razones por las que se sentía tan interesada por esa empresa y sin embargo teme que con tan poca experiencia, se vayan a reír en su blanca cara. Le he aconsejado que cogiera esas mismas razones que me ha explicado a mí y las utilice para redactar una buena carta de motivación. Sin duda si utiliza las mismas palabras que ha utilizado conmigo, conseguirá llamar la atención del departamento de recursos humanos.

Otro compañero de clase no está pasando por un buen momento, tanto amoroso como académico. No le gusta la carrera que está haciendo. Asumámoslo, Administración y Dirección de Empresas es un grandísimo truño y solo puedes aguantarla si después de un año o dos, consigues encontrar una motivación en ella. A principios de este año pasé por una crisis existencial. Quería dedicar mis esfuerzos al campo de las finanzas porque pensaba que era el único que me haría rico y me llevaría al éxito. Durante una clase de dirección financiera me di cuenta de lo mucho que me aburría en ella. No sabía a donde iba, qué iba a hacer e incluso pasé por un career advisor. Mil y una veces se me han presentado pruebas que lo que a mí me va es un ambiente internacional, con viajes, dirección, responsabilidad, planificación y DAR ORDENES. Por eso me gusta Kevin Spacey. Volvamos a mí amigo. Le he recomendado que busque, que busque algo que le llame la atención y vaya a por ello. Todos deberíamos encontrar nuestro Proyecto Grande y Loco para motivarnos.

A Sara también la he motivado a buscar su camino. Últimamente está desarrollando su vena más creativa. Está inmersa en su proyecto de video. Me encanta está fotografía porque aparece haciendo una de las cosas que más le gusta: grabar videos. Tiene un perfil especialmente sexy en esta imagen. Puedo percibir la línea de los labios que tanto me gustan o el pelo moreno que le cae por la espalda. Sara es la segunda persona a la que le aconsejo empezar un blog. Ella está convencida que se expresa realmente mal de forma escrita pero la única forma de mejorar es escribiendo.

La princesa vasca concentrada mientras graba el skyline barcelonino

¿Y quién cuida de mí? Pues Sara con sus palabras de ánimo. Ella es quien me motiva cuando más lo necesito. Me encanta darle mi apoyo. Esta mañana he estado media mañana estrujándome el cerebro intentando sacar lo mejor de mí para escribirle a Iberdrola una buena carta de motivación.

Hoy todo el mundo se recoge pronto, algunos deben tener la mochila preparada, otros no. Algunos estrenan estuche. Yo ya hace años que no tengo estuche. De hecho mi Deuter tiene un bolsillo para bolígrafos. Me encanta mi mochila porque tiene muchísimo espacio y con ella he viajado a muchísimos lugares. Incluso se ha hundido en barro conmigo.
Os dejo, mañana veré al repartidor del periódico hacer carrera conmigo mientras bajo hacia la estación de tren; compartiré camino con aquellos otros miembros del Renfe Club. Ojo al dato porque tengo nuevo compañero de viaje en el tren, un viejo amigo de instituto que comienza mañana sus prácticas en ginecología. Le he dicho que ante todo lleve guantes.

Sara también comienza sus prácticas mañana. Mucha suerte.


Al resto, espero que tengáis también un estupendo día. Hacer campana el primer día no está éticamente permitido. Podéis hacerla el martes. Gracias por su atención. 

sábado, 13 de septiembre de 2014

Ser solidario por un día

Hoy ha sido un día muy completo. Acabo de escuchar el último podcasts de James Altucher quien afirma que es más satisfactorio escribir I-did Lists que no To-do Lists porque al hacer la segunda, nos frustramos al no completarla. Así que yo haré lo mismo y sacaré pecho con todas las cosas que he hecho.

Para empezar me he levantado a las 6:50 de la mañana un sábado por la mañana ¡Un sábado! Como ya había comentado hace dos días, me había apuntado de voluntario a una carrera solidaria con el objetivo de recaudar fondos para un niño llamado Pol. Aprovecho la gran cantidad de tráfico que tiene mi blog para dar a conocer su caso. Con el estómago lleno, mi vestimenta de falso runner y una ilusión máxima, me he plantado a las 7:57 en la playa. Me he encontrado a un hombre catalán hablando con acento vasco y lo he ayudado a montar todo el tinglado, he cargado 150 botellas de agua y otras 150 de Powerade y nos hemos ido a montar el avituallamiento de agua.

Entre tres docenas y media de mocas, hemos preparado toda la bebida. He visto muchísima gente correr, algunos lo llevaban mejor, otros no tanto, pero la intención es lo que cuenta, al menos eso dicen. Sin embargo, yo soy de los que piensa que esa frase es solo una consolación para las primeras veces. Hay que ir siempre a por el máximo. La edad de la mayoría de corredores rondaba los 35-55 años, una edad que desde hace unos pocos años es la que frecuenta los paseos y las playas a cualquier hora. Los que tienen más valor lo hacen por la mañana muy temprano, los que tienen aún más y más valor, lo hacen en las horas en las que pega más el sol y los que aún les queda fuerza de voluntad, salen al volver del trabajo por la tarde al atardecer. He visto abuelos que tranquilamente tendrían 70 años largos y podrían aparentar 60. Mi deseo es que pueda mantenerme al menos la mitad de bien que esos ancianos.

Me costó decidirme entre apuntarme como voluntario o no. Jamás había participado en un evento de este tipo y sentía vergüenza al no conocer a nadie de la organización dentro del evento. Recordé uno de los consejos que me dio un test de aptitud (“Alguna vez prueba a llegar hasta el final de tus objetivos) y me apunté. Probablemente habría estado más emocionante si hubiera participado en la carrera, pero ni siquiera para correr 6 quilómetros estaba preparado (pero sí que lo estoy para hacer 3. Ahora ya puedes reírte). Me ha encantado participar porque aunque no me conocieran de nada, me han tratado como si hubiera estado con ellos desde el primer día. Incluso me he llegado a sentir como si hubiera hecho algo muy grande (y de hecho todos lo hemos hecho) al salir en una foto con todo el equipo.

Mi gesto solidario no es de las únicas cosas que puedo añadir a mi I-did List de hoy porque apenas he descansado en casa 2 horas para después darme un chapuzón (posiblemente el último de verano) en la playa y después darnos un atracón de galletas tanto dulces como saladas y jugar al Uno hasta que ha anochecido. Hacía tiempo que no congeniaba tan bien con algunas de las personas que se encontraban conmigo hoy. Quizás es el efecto pareja que te permite hablar de temas exclusivos que no puedes hablar con otros.

El lunes comenzamos, hoy nos vamos de farra (lo añado a mí I-did List) y mañana será obligatorio aprovechar el último día antes del inicio de nuestra rutina. Volvemos a la capital catalana.

Ah sí, olvidaba añadir algo a la lista: he escrito en el blog.

Paz para todos. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Por qué House of Cards y mi apuesta seriéfila de otoño

No hay duda que septiembre es sinónimo de volver a poner en marcha las máquinas. El país entero se paraliza durante agosto pero ahora todo comienza a rodar de nuevo. Yo mismo hago los últimos preparativos antes de empezar este último curso y después de los problemas con mi matriculación fruto de la incompetencia burocrática de la universidad, mis notas comienzan a publicarse en mi expediente. Me encanta septiembre, tengo una amiga que lo odia porque significa el comienzo del estudio. Sin embargo yo pienso que tampoco es tan terrible. La vida de estudiante es estupenda y para aquellos que son como mi amiga y odian septiembre, hoy se han publicado una serie de malos, malísimos datos sobre España. Para comenzar, España triplica la media de titulados superiores en paro; ocho de cada diez jóvenes de hasta treinta años viven aún en casa; somos el país europeo con más ninis.

Todo y lo que he mencionado, yo voy motivado para este año. Si hago bien las cosas será un buen año y la motivación es clave en estos tiempos para no caer en la frustración. Reencontrarme con mis compañeros de clase, ver a la camarera con voz porno del bar Versalles o la italiana de la copistería Alfambra no son mis únicas alegrías. No solo porque la mitad de mis compañeros de clase se han largado de Erasmus a algún otro país con mejores oportunidades que este en el que vivimos, sino porque todo empieza de nuevo: en septiembre vuelven las series de televisión.

En verano he estado viendo Friends (a insistencia de Sara). Esta ya hace tiempo que acabó aunque hace tan solo dos semanas se juntaron en el show de Jimmy Kimmel (aqueldonde se juega con la infancia de los niños robándoles los caramelos de Halloween a los niños). Ahí sigo con Friends encantado de la vida. Aun así, más series vuelven en septiembre, otras nacen y otras que vuelven para acabar muriendo.

Ya llega, ya está aquí. La cuarta temporada de Homeland está a punto de salir del horno (el 5 de octubre) y aunque la tercera temporada me dejó un sabor de boca un tanto similar al sabor que me dejó el sushi la primera vez que lo probé, espero esta temporada con ansias. No con tantas ansias como espero a mi querido Kevin Spacey en House of Cards quien no se dignará a visitar mi pantalla hasta febrero del 2015. Volvamos a Homeland pues algo me dice que a menos que cambien las cosas, la serie verá su final en la quinta temporada y la supermamá Mathison nos dirá bye bye y hasta otro ratito. Cary Stoll (de House of Cards) sale en esta nueva temporada.

¿Por qué deberías ver House of Cards si no la estás viendo ya?

Fácil respuesta. Porque el protagoniza es Kevin Spacey. Si el papel fuera interpretado por Richard Gere o Harrison Ford, no sería igual de buena ¿Por qué? Porque no tienen el mismo flow que tiene Kevin. Él sabe cómo entablar el papel de un político ambicioso. Es más te voy a dar más de una razón: la serie tiene giros y giros inesperados de guión y golpes tan radicales que te dejarán más loco que la boda roja de Game of Thrones. A más a más, la ambición, traición y el odio que hay entre cada uno de los protagonistas, hace de ellos piezas imprescindibles en la serie. El inglés de Kevin es awesome (en mi opinión un crimen doblarlo aunque hay que respetarlo todo) y su mujer Claire (Robin Wright) es fría, calculadora y casi tan femme fatale como lo es Christina Gallagher (Kristen Connolly). ¿Quieres más razones? Está bien, mi madre la ve y ya conozco otros padres que lo hacen.
 Mi última y esta debería ser una razón suficiente para todos aquellos impacientes incapaces de esperar una semana para ver el capítulo siguiente: la serie es producida por Netflix y estrena la temporada entera en un solo día. Así pues no hay esperas que valgan.

Volviendo al trapo seriéfilo, he estado repasando la crónica de El País de cara a otras series que vuelven en otoño y otras que nacen. He añadido a mi lista de series para evaluar The Good Wife y Boardwalk Empire. Estas ya llevan varias temporadas en pantalla. Me encantan los dramas y me encantan las series que mezclan sexo, amor, ambición, traición y venganza. De hecho Boardwalk Empire junto con mi ya mil y una veces mencionada House of Cards y Homeland conforman las tres series preferidas del presidente Obama, ahí es ná. The Good Wife y Boardwalk Empire tratan de corrupción aunque hay grandes diferencias entre una y otra. La primera narra la vida de la mujer de un político corrupto y como esta se hace cargo de una familia constantemente asediada por la mala prensa que está recibiendo el marido. La segunda serie que he mencionado ambienta la Atlantic City en plena ley seca.


Finalmente, de la lista de series que se estrenan en septiembre, me he quedado con dos. Una de ellas huele bien, la otra no tanto pero quiero probarla. Gotham tiene sus orígenes en el cómic (como todo lo que hay en el cine hoy en día) y narra los orígenes de Batman así como el de villanos como Catwoman (y otros más). Sin duda el tráiler pinta muy bien y ha sido un factor decisivo para apuntarla a mi lista de evaluación. El otro estreno del que no estoy tan convencido de su éxito es Madame Secretary. De hecho la he elegido por su aroma a drama. La serie narra la vida de una mujer al mando de la Secretaria de Estado y como compagina su trabajo con la familia. Como curiosidad a destacar, en la serie participa quien interpretaba (o interpreta, no quiero spoilear a nadie) a Lucas en mi amada serie con Kevin Spacey. Sin duda puede que sea un truño indigerible y por esa razón será de las primeras series en ver para dar mi veredicto.






Resumiendo: Gotham, Homeland, Madame Secretary, The Good Wife y Boardwalk Empire constituyen mi apuesta otoñal. El tiempo y mi disponibilidad horaria harán el resto. Aún he de ponerme al día con muchos otros asuntos como el ajedrez, James Altucher o Rafael Fernández Ezcritor y la universidad. Me quedan 5 días. Voy a apuntarme a un curso de oratoria y debate en la universidad aunque ya os contaré más otro día.

Si os habéis leído este post sin bostezar, retwitteame o comparte por favor! 

martes, 26 de agosto de 2014

Lo que me enseñó mi amigo Cherry

Alba se ha ido hoy por la mañana a emprender la aventura que empecé yo hace ya casi un año (faltan diez días para hacer un año). Aitor la empieza mañana. Quien pudiera repetir me digo durante estos días. La semana pasada recordaba con Sara algunos momentos aunque realmente todo esto es agua pasada. Aun así, todos estos acontecimientos no hacen más que alimentar mi deseo de volver a irme una temporada y dejar atrás la rutina de Pineda de Mar. Puede que definitivamente lo que necesito es independizarme.

Probablemente este pasado fin de semana fue alguno de los mejores que haya tenido durante este verano. Después de una frenética tarde en Barcelona, conseguimos juntarnos para despedirnos de Alba. La tarde en Barcelona no pasó sin incidencias pues volví a toparme con un servicio de restauración maleducado. Todo y que su café y su pastel de chocolate estaban deliciosos, el servicio de cafetería de We Pudding era de lo más lamentable. Jamás me han atendido con “Rápido que voy de culo” y aun así he tenido que repetirlo varias veces. Sin embargo, el lugar era genial y estaba ambientado en David el Gnomo donde había champiñones gigantes a modo de lámparas. Para quemar parte delas 800 calorías que tragué con aquel pastel, andamos hasta la calle Roselló 158 para visitar la librería Re-Read de la que había leído hacía meses en El País. Se trata de una librería low cost y te permite comprar hasta cinco libros por 10 euros. Todos son títulos posteriores a los noventa aunque la librería tiene una sección de clásicos. Los libros son de segunda mano y algunos tienen aún la etiqueta del Opencor o el Alcampo pegada en la cubierta. Es un lugar pequeño pero muy tranquilo. Además de buen precio, la librería también compra libros de segunda mano a euro la unidad (una oportunidad para perder un poco de peso literario Sara). Una adorable pareja de jubilados vendió dos bolsas repletas de libros en los que al menos había 50 o 70 euros.

No sé qué tienen estas noches con los amigos que siempre acabamos haciendo referencia a los buenos tiempos de instituto y recordando viejas glorias como la historia de un chico al que le llamábamos Zapacaca en honor a una mierda que pisó y con la que fue al aula. Esto y unas piñas coladas cargadas hicieron que nos llamaran la atención en la terraza. A los 21 años, aún nos queda parte de aquel niñato de instituto.

La vuelta en tren con Mireia me hizo llegar a la conclusión que el hecho de querer moverme y cambiar de rutina no era un deseo único en mí sino que ella también lo estaba deseando e incluso puedo decir que en ella era más intenso. Es Mireia quien había estado rezando por la existencia de algún programa de becas o convenios con Suramérica todavía abierto En mi caso mi deseo incluye poder acercarme más a Sara y me imagino cruzando la ruta 66 con ella mientras se broncea nuestra blanca (en su caso, blanquísima) piel.

Esta es mi última semana de trabajo lo cual supone el fin de mis ingresos estivales. Desde la perspectiva económica me da pena pero desde la perspectiva existencial (si se puede llamar tal cual) no siento ninguna lastima. Llevo cinco veranos haciendo este trabajo y lo más útil que he hecho ha sido grabar pulseras personalizadas como la que le gravé ayer a un hombre bastante hecho polvo llamado Cherry. De hecho quería hacer un inciso porque después de atender a este hombre vi lo importante que es guardar la compostura con gente creepy y saber crear conversación, acercarlo a ti, ganarte su confianza y al final convertirte en su amigo. Así lo hago yo, no te puede temblar el pulso porque esta gente son como las mascotas, huelen el miedo y la simpatía es tu mejor arma. Esto es algo que me enseñó mi jefe quien tiene casi dos decenas de clientes peculiares y con todos se lleva a las mil maravillas. Esto me obliga a corregirme y decir que aunque puede que lo más útil que he hecho ha sido manejar la máquina Gravograph, estar de cara al público te da seguridad y te enseña a cómo lidiar con gente peculiar como mi amigo Cherry. Todo y eso, durante este año que viene toca conseguir subir un escalón e iniciarse dentro de mi campo de estudios tal y como casi logro este verano.

Sara llega el lunes, el alcalde Trias la recibirá con todos los honores correspondientes.


Llevo casi tres semanas viendo Friends y he de decir que Mónica está buenísima. 

sábado, 16 de agosto de 2014

Sobre qué hice durante mis vacaciones blogueriles

A los siete días, volví a la luz. He vuelto sí. La semana pasada hablaba de un batido/gazpacho/puré de depresión, soledad y agobio fruto de: las ideas que inundaban mi cabeza de cara al futuro; la decreciente relación social que tenía con mis amigos (cada vez más baja que el interés del bono alemán a diez años); la necesidad de tener que tomar una serie de decisiones pero no sabía ni en qué orden ni cómo. Así pues decidí poner el blog en pausa. Lo sé, fue duro, todos aquellos fieles lectores (más fieles que los votantes de Convergencia i Unió) se pueden haber sentido abandonados pero aquí estoy, de vuelta.

Esta semana me ha ido muy bien, necesitaba esto, necesitaba desconectar. Cada vez que dedicaba el tiempo a otras cosas que no fuera escribir en el blog, una vocecilla parecida a la de mi madre y llamada conciencia, no paraba de repeterime “No estás escribiendo eh…tanto rollo y al final nada…”. Así pues, harto de encontrarme cada mañana con el dilema de escribir o aclarar mis ideas, decidí parar unos días y analizar la situación. Sara se asusta cuando me ve tan en éxtasis porque parece que me haya tomado algo.

¿Qué he hecho durante esta semana de vacaciones blogueril? Leerme más blogs.

Para empezar, decidí comenzar a poner orden en mi círculo como lector de blogs. Había alcanzado un nivel en el que parecía un yonkie amateur probando todo tipo de drogas. Blog que descubría, blog que añadía a favoritos; parecía mi madre con los blogs de cocina (si vierais su carpeta de marcadores, os daba un patatús). Así pues he decidido arrancar el problema de raíz y quedarme con los cinco blogs que me han ayudado hasta ahora a mejorarme a mí mismo. No pretendo hacerles publicidad sin más, solo pretendo explicar por qué me parecen tan buenos y tan entretenidos para seguir.

1) Vivir al máximo es un gran blog de desarrollo personal. Lo escribe un tal Ángel que viaja por el mundo y tiene un negocio online y bla bla bla. Eso no es lo interesante. Lo interesante es que viaja por el mundo y mientras cuenta su vida, hace reflexiones profundas que te enseñan o como él mismo dice “Aportan valor”. Lo que más me gusta de él, es que como yo, se preocupa por sus ahorros y tiene varios artículos sobre finanzas personales y desarrollo personal. Llegué a él a través de su artículo sobre por qué no hacer un master y a raíz de él, llegué a Marina.

2) Marina es estupenda. Lleva casi diez años escribiendo en massobreloslunes. Ella escribe sobre todo tipo de cosas pero sobretodo sobre su vida. Su vida mola, ella lo sabe y lo reconoce. Cuando Marian escribe, es capaz de ser muy cercana y eso es lo que más me gusta de ella porque como dice ella “Los humanos como asquerosamente parecidos unos a otros”. De ella he aprendido muchos trucos y mucha motivación para escribir más y mejor. Me cae bien porque es cercana y espontánea. Sara reconoció lo cool que era yo cuando se enteró que Marina me seguía en Twitter.

3) A James Altucher lo descubrí hace poco y Sara está asustada ante la posibilidad de que se haya convertido en mi nueva estrella a seguir. Sin embargo, yo no me qeujo cuando la veo fangirlear con Charlie o quien quiera que siga en Youtube. Altucher es la ostia, es un tío sincero y directo. Altucher escribe sobre emprendimiento, escribir mejor, libros y finanzas personales y sobre todo, sobre su vida diaria. Para mí es una mina de oro de conocimiento y experiencias. Este hombre ha ganado millones de dólares, se ha arruinado varias veces, se ha casado, divorciado, casi suicidado y tenido hijos. Me gusta mucho por su claridad, es detallista cuando escribe y da consejos útiles. A parte de su post sobre finanzaspersonales, tiene otros granes post como por ejemplo, como hizo perder 2 millones a Yasser Arafat (responsable de que Palestina esté como está ahora y no me da miedo a decirlo) u treinta y tres consejos para ser mejor escritor.

4) El espectador digital lo lleva Eduardo Archanco. Un tipo muy sensato y a quien se le ve informado de las cosas sobre las que habla. Me gusta la tecnología y con Eduardo puedo enterarme de las últimas tendencias, estrategias, polémicas en red, etc.

5) Como estudiante de economía, he de estar enterado de la economía y dado que en este país, los periódicos económicos son una soberana mierda y lo que único que hacen es crear alarma, he de leer a gente que entienda de lo que habla. Alejandro Nieto escribe El blog salmón y él es ingeniero informático pero también experto en economía de a pie. También escribe en el blog de tecnología Xataka.

A parte de estar leyendo blogs, he estado haciendo otras cosas. Por ejemplo, he decidido que en cuanto acabe de trabajar, empezaré a leer sobre el ajedrez. Voy a aprender a jugar al ajedrez. Algún día de estos, cuando haya entrado de lleno en el aprendizaje de ese juego tan nerd, os explicaré los numerosos beneficios que tiene para la mente. ¿Por qué he decidido esto? Porque me preocupa hacerme viejo y atrofiarme principalmente. Además, hace tiempo que quiero jugar. Me descargué una app para el móvil y el propio ordenador me gana. Una vergüenza. 

Además de ajedrez, me gustaría escribir fuera de este blog pero ese asunto puede que lleve mucho más tiempo. 

También he estado leyendo sobre mi futuro profesional y aclarándome las ideas a través de un artículo de Ramit Sethi sobre el trabajo de tus sueños. Es una persona muy sincera per a veces le da muchas vueltas a una cosa para decir solo una. Por otro lado, harto de las comisiones que me carga LaCaixa hasta abrir la puerta de la sucursal, estoy pensando en seriamente en abrirme una cuenta en otro banco. 

A parte de mi obsesión personal, la semana ha transcurrido sin grandes noticias. El jueves amaneció sin agua en todo el pueblo. Un reventón me hizo ir al trabajo sin ducharme por segundo día. Tuve que ir a comprar ocho garrafas y la gente comenzó incluso a llevarse el agua de la fuente. Las necesidades gástricas son invenciblesr. Afortunadamente la falta de agua se vio compensada con varios días de tormenta que provocó un efecto caracol de las playas hacia el negocio en el que trabajo. Hordas de turistas buscaban refugio en él. 

Ahora me preparo para una nueva Only Boys Night Out en la que me siento totalmente emocionado al haber sido yo mismo el que ha movilizado al personal. Esta noche voy a Malgrat de Mar, las única barrakas en las que te registran la mochila antes de entrar. El año pasado tuve que beber vino Don Simon con zumo de piña caliente. Este año no caeré en esa misma dura y áspera piedra. Voy a cenar en un bar que hace años que no piso. En mi opinión lo único bueno que tienen es la hamburguesa, hecha a mano. Las patatas bravas están bien pero no son nada especial. La Torre 2 se llama. Un día os hablaré de la fórmula que utilizo para puntuar un restaurante. 

En dos semanas viene Sara a Barcelona y he de pensar en planear (antes de que lo haga ella) su visita turística a través de la ciudad. Sin embargo mi malvado plan es esquivar todos los turistas cocidos y enseñarle lo mejor de la capital catalana. Como a Sara le guste todo el mundo que habla en catalán, voy a tener un serio problema de competencia.

El otro día comentaba con ella que su visita coincide con el aniversario del día en que nos conocimos en el vuelo 563 de Aer Lingus. Todo muy americano.