Estoy dos
semanas sin publicar una cochina publicación y llego con mi estupenda cara
bonita y un intento de barba que no llega y os publico algo. Así sin más,
porque sí. “Podrías dar explicaciones” me dijo la princesa vasca casi exigiéndolas.
Lo había pensado, os lo prometo pero no quería aburriros. No me había ido a
buscar el Santo Grial como hizo Aguila Roja al final de la última temporada.
Tampoco me fui a coordinar el aterrizaje de Philae de la misión Rosetta. La
verdad es que volví de Bilbao y vi un tsunami
desde la ventana del avión.
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domingo, 16 de noviembre de 2014
lunes, 20 de octubre de 2014
Sobre como me volví selecto y no viejo
Me he vuelto más selectivo. Eso es lo que dice un
amigo mío sobre nuestro poco amor por locales nocturnos donde principalmente
predominan canciones con alto contenido en sabrosura,
caliéntame y nadie te ha dado tanto como yo. Puede que no me haya vuelto más
selectivo sino que directamente haya envejecido. Puede que desde que he empezado a
salir con la princesa vasca me haya convertido en un viejo aburrido que
prefiere quedarse en casa un sábado por la noche mientras el resto de amigos
míos pisotea la pista de baile, mancha sus zapatillas de salpicaduras de cubata
y clava pequeños fragmentos de vaso roto en la suela de sus New Balance.
domingo, 14 de septiembre de 2014
Vigilia de universidad y mi nueva habilidad para empatizar
Aix…domingos,
cuan diferentes son los domingos de verano de los domingos de cole. Aquí en las
calles parece que se haya muerto alguien. Están desérticas. Estamos en vísperas
de comenzar la universidad o el colegio para aquellos que aún disfrutan de la
infancia. El tiempo tampoco acompaña, está nublado y escribo en el comedor a
oscuras como un periodista profesional iluminado únicamente por la luz de la
pantalla del ordenador mientras escribe a hurtadillas su próxima exclusiva. Aún
he de comprar material de clase, me encanta comprar material de clase porque
representa el inicio de nuevas rutinas y compromiso con mis tareas aunque
después se desvanezcan. Este año me niego a consumir el horrible café de la
cafetería de la universidad. De hecho, cualquier persona que beba café cada
mañana, sabe que eso no es café, es más bien barro.
Estos
últimos días he estado dando muchos consejos. Últimamente me siento más
empático con la gente. La gente viene a mí y me explica cosas y los veo igual
que yo: perdidos y hechos un mar de dudas. ¿Y quién soy yo para dar consejos?
Pues nadie pero estoy motivado y tengo unas ganas enormes de tirar hacia
delante. Les doy consejos sobre qué podrían hacer para intentar deshacer este
mar de dudas.
Por
ejemplo una antigua compañera de clase está asustada sobre su futuro. Quiere
conseguir unas prácticas y hay pocas plazas. De
hecho, le atrae principalmente una empresa. Me estuvo comentado las
razones por las que se sentía tan interesada por esa empresa y sin embargo teme
que con tan poca experiencia, se vayan a reír en su blanca cara. Le he
aconsejado que cogiera esas mismas razones que me ha explicado a mí y las utilice
para redactar una buena carta de motivación. Sin duda si utiliza las mismas
palabras que ha utilizado conmigo, conseguirá llamar la atención del
departamento de recursos humanos.
Otro
compañero de clase no está pasando por un buen momento, tanto amoroso como
académico. No le gusta la carrera que está haciendo. Asumámoslo, Administración
y Dirección de Empresas es un grandísimo truño y solo puedes aguantarla si después
de un año o dos, consigues encontrar una motivación en ella. A principios de
este año pasé por una crisis existencial. Quería dedicar mis esfuerzos al campo
de las finanzas porque pensaba que era el único que me haría rico y me llevaría
al éxito. Durante una clase de dirección financiera me di cuenta de lo mucho
que me aburría en ella. No sabía a donde iba, qué iba a hacer e incluso pasé
por un career advisor. Mil y una veces
se me han presentado pruebas que lo que a mí me va es un ambiente internacional,
con viajes, dirección, responsabilidad, planificación y DAR ORDENES. Por eso me
gusta Kevin Spacey. Volvamos a mí amigo. Le he recomendado que busque, que
busque algo que le llame la atención y vaya a por ello. Todos deberíamos
encontrar nuestro Proyecto Grande y Loco para motivarnos.
A Sara
también la he motivado a buscar su camino. Últimamente está desarrollando su
vena más creativa. Está inmersa en su proyecto de video. Me encanta está fotografía
porque aparece haciendo una de las cosas que más le gusta: grabar videos. Tiene
un perfil especialmente sexy en esta imagen. Puedo percibir la línea de los
labios que tanto me gustan o el pelo moreno que le cae por la espalda. Sara es
la segunda persona a la que le aconsejo empezar un blog. Ella está convencida
que se expresa realmente mal de forma escrita pero la única forma de mejorar es
escribiendo.
| La princesa vasca concentrada mientras graba el skyline barcelonino |
¿Y quién
cuida de mí? Pues Sara con sus palabras de ánimo. Ella es quien me motiva
cuando más lo necesito. Me encanta darle mi apoyo. Esta mañana he estado media
mañana estrujándome el cerebro intentando sacar lo mejor de mí para escribirle
a Iberdrola una buena carta de motivación.
Hoy
todo el mundo se recoge pronto, algunos deben tener la mochila preparada, otros
no. Algunos estrenan estuche. Yo ya hace años que no tengo estuche. De hecho mi
Deuter tiene un bolsillo para bolígrafos. Me encanta mi mochila porque tiene
muchísimo espacio y con ella he viajado a muchísimos lugares. Incluso se ha
hundido en barro conmigo.
Os
dejo, mañana veré al repartidor del periódico hacer carrera conmigo mientras
bajo hacia la estación de tren; compartiré camino con aquellos otros miembros
del Renfe Club. Ojo al dato porque tengo nuevo compañero de viaje en el tren,
un viejo amigo de instituto que comienza mañana sus prácticas en ginecología. Le
he dicho que ante todo lleve guantes.
Sara
también comienza sus prácticas mañana. Mucha suerte.
Al
resto, espero que tengáis también un estupendo día. Hacer campana el primer día
no está éticamente permitido. Podéis hacerla el martes. Gracias por su
atención.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Ser solidario por un día
Hoy ha sido un día muy completo. Acabo de escuchar el último
podcasts de James Altucher quien afirma que es más satisfactorio escribir I-did Lists que no To-do Lists porque al hacer la segunda, nos frustramos al no completarla.
Así que yo haré lo mismo y sacaré pecho con todas las cosas que he hecho.
Para empezar me he levantado a las 6:50 de la mañana un sábado
por la mañana ¡Un sábado! Como ya había comentado hace dos días, me había
apuntado de voluntario a una carrera solidaria con el objetivo de recaudar fondos
para un niño llamado Pol. Aprovecho la gran cantidad de tráfico que tiene mi blog
para dar a conocer su caso. Con el estómago lleno, mi vestimenta de falso runner y una ilusión máxima, me he plantado
a las 7:57 en la playa. Me he encontrado a un hombre catalán hablando con
acento vasco y lo he ayudado a montar todo el tinglado, he cargado 150 botellas
de agua y otras 150 de Powerade y nos hemos ido a montar el avituallamiento de
agua.
Entre tres docenas y media de mocas, hemos preparado toda la
bebida. He visto muchísima gente correr, algunos lo llevaban mejor, otros no
tanto, pero la intención es lo que cuenta, al menos eso dicen. Sin embargo, yo
soy de los que piensa que esa frase es solo una consolación para las primeras
veces. Hay que ir siempre a por el máximo. La edad de la mayoría de corredores
rondaba los 35-55 años, una edad que desde hace unos pocos años es la que
frecuenta los paseos y las playas a cualquier hora. Los que tienen más valor lo
hacen por la mañana muy temprano, los que tienen aún más y más valor, lo hacen
en las horas en las que pega más el sol y los que aún les queda fuerza de
voluntad, salen al volver del trabajo por la tarde al atardecer. He visto
abuelos que tranquilamente tendrían 70 años largos y podrían aparentar 60. Mi deseo
es que pueda mantenerme al menos la mitad de bien que esos ancianos.
Me costó decidirme entre apuntarme como voluntario o no.
Jamás había participado en un evento de este tipo y sentía vergüenza al no
conocer a nadie de la organización dentro del evento. Recordé uno de los
consejos que me dio un test de aptitud (“Alguna vez prueba a llegar hasta el
final de tus objetivos) y me apunté. Probablemente habría estado más
emocionante si hubiera participado en la carrera, pero ni siquiera para correr
6 quilómetros estaba preparado (pero sí que lo estoy para hacer 3. Ahora ya
puedes reírte). Me ha encantado participar porque aunque no me conocieran de
nada, me han tratado como si hubiera estado con ellos desde el primer día. Incluso
me he llegado a sentir como si hubiera hecho algo muy grande (y de hecho todos lo
hemos hecho) al salir en una foto con todo el equipo.
Mi gesto solidario no es de las únicas cosas que puedo
añadir a mi I-did List de hoy porque
apenas he descansado en casa 2 horas para después darme un chapuzón
(posiblemente el último de verano) en la playa y después darnos un atracón de
galletas tanto dulces como saladas y jugar al Uno hasta que ha anochecido.
Hacía tiempo que no congeniaba tan bien con algunas de las personas que se
encontraban conmigo hoy. Quizás es el efecto pareja que te permite hablar de
temas exclusivos que no puedes hablar con otros.
El lunes comenzamos, hoy nos vamos de farra (lo añado a mí I-did List) y mañana será obligatorio
aprovechar el último día antes del inicio de nuestra rutina. Volvemos a la
capital catalana.
Ah sí, olvidaba añadir algo a la lista: he escrito en el blog.
Paz para todos.
martes, 9 de septiembre de 2014
Por qué House of Cards y mi apuesta seriéfila de otoño
No hay duda que septiembre es sinónimo de volver a poner en
marcha las máquinas. El país entero se paraliza durante agosto pero ahora todo
comienza a rodar de nuevo. Yo mismo hago los últimos preparativos antes de
empezar este último curso y después de los problemas con mi matriculación fruto
de la incompetencia burocrática de la universidad, mis notas comienzan a
publicarse en mi expediente. Me encanta septiembre, tengo una amiga que lo odia
porque significa el comienzo del estudio. Sin embargo yo pienso que tampoco es
tan terrible. La vida de estudiante es estupenda y para aquellos que son como
mi amiga y odian septiembre, hoy se han publicado una serie de malos, malísimos
datos sobre España. Para comenzar, España triplica la media de titulados
superiores en paro; ocho de cada diez jóvenes de hasta treinta años viven aún
en casa; somos el país europeo con más ninis.
Todo y lo que he mencionado, yo voy motivado para este año.
Si hago bien las cosas será un buen año y la motivación es clave en estos
tiempos para no caer en la frustración. Reencontrarme con mis compañeros de
clase, ver a la camarera con voz porno del bar Versalles o la italiana de la copistería
Alfambra no son mis únicas alegrías. No solo porque la mitad de mis compañeros
de clase se han largado de Erasmus a algún otro país con mejores oportunidades
que este en el que vivimos, sino porque todo empieza de nuevo: en septiembre
vuelven las series de televisión.
En verano he estado viendo Friends (a insistencia de Sara). Esta ya hace tiempo que acabó
aunque hace tan solo dos semanas se juntaron en el show de Jimmy Kimmel (aqueldonde se juega con la infancia de los niños robándoles los caramelos de Halloween a los niños). Ahí sigo con Friends
encantado de la vida. Aun así, más series vuelven en septiembre, otras
nacen y otras que vuelven para acabar muriendo.
Ya llega, ya está aquí. La cuarta temporada de Homeland está a punto de salir del horno
(el 5 de octubre) y aunque la tercera temporada me dejó un sabor de boca un
tanto similar al sabor que me dejó el sushi
la primera vez que lo probé, espero esta temporada con ansias. No con tantas
ansias como espero a mi querido Kevin Spacey en House of Cards quien no se dignará a visitar mi pantalla hasta
febrero del 2015. Volvamos a Homeland
pues algo me dice que a menos que cambien las cosas, la serie verá su final en la
quinta temporada y la supermamá Mathison nos dirá bye bye y hasta otro ratito. Cary Stoll (de House of Cards) sale en esta nueva temporada.
¿Por qué deberías ver House
of Cards si no la estás viendo ya?
Fácil respuesta. Porque el protagoniza es Kevin Spacey. Si
el papel fuera interpretado por Richard Gere o Harrison Ford, no sería igual de
buena ¿Por qué? Porque no tienen el mismo flow
que tiene Kevin. Él sabe cómo entablar el papel de un político ambicioso. Es
más te voy a dar más de una razón: la serie tiene giros y giros inesperados de
guión y golpes tan radicales que te dejarán más loco que la boda roja de Game of Thrones. A más a más, la
ambición, traición y el odio que hay entre cada uno de los protagonistas, hace
de ellos piezas imprescindibles en la serie. El inglés de Kevin es awesome (en mi opinión un crimen
doblarlo aunque hay que respetarlo todo) y su mujer Claire (Robin Wright) es fría,
calculadora y casi tan femme fatale como
lo es Christina Gallagher (Kristen Connolly). ¿Quieres más razones? Está bien,
mi madre la ve y ya conozco otros padres que lo hacen.
Mi última y esta debería
ser una razón suficiente para todos aquellos impacientes incapaces de esperar
una semana para ver el capítulo siguiente: la serie es producida por Netflix y
estrena la temporada entera en un solo día. Así pues no hay esperas que valgan.
Volviendo al trapo seriéfilo, he estado repasando la crónica
de El País de cara a otras series que vuelven en otoño y otras que nacen. He añadido
a mi lista de series para evaluar The
Good Wife y Boardwalk Empire. Estas ya llevan varias temporadas en pantalla. Me encantan los dramas y me encantan las series
que mezclan sexo, amor, ambición, traición y venganza. De hecho Boardwalk Empire junto con mi ya mil y
una veces mencionada House of Cards y
Homeland conforman las tres series
preferidas del presidente Obama, ahí es ná. The
Good Wife y Boardwalk Empire
tratan de corrupción aunque hay grandes diferencias entre una y otra. La
primera narra la vida de la mujer de un político corrupto y como esta se hace
cargo de una familia constantemente asediada por la mala prensa que está
recibiendo el marido. La segunda serie que he mencionado ambienta la Atlantic
City en plena ley seca.
Finalmente, de la lista de series que se estrenan en
septiembre, me he quedado con dos. Una de ellas huele bien, la otra no tanto
pero quiero probarla. Gotham tiene
sus orígenes en el cómic (como todo lo que hay en el cine hoy en día) y narra
los orígenes de Batman así como el de villanos como Catwoman (y otros más). Sin
duda el tráiler pinta muy bien y ha sido un factor decisivo para apuntarla a mi
lista de evaluación. El otro estreno del que no estoy tan convencido de su
éxito es Madame Secretary. De hecho
la he elegido por su aroma a drama. La serie narra la vida de una mujer al
mando de la Secretaria de Estado y como compagina su trabajo con la familia. Como
curiosidad a destacar, en la serie participa quien interpretaba (o interpreta,
no quiero spoilear a nadie) a Lucas en mi amada serie con Kevin Spacey. Sin
duda puede que sea un truño indigerible y por esa razón será de las primeras series
en ver para dar mi veredicto.
Resumiendo:
Gotham, Homeland, Madame Secretary, The
Good Wife y Boardwalk Empire constituyen
mi apuesta otoñal. El tiempo y mi disponibilidad horaria harán el resto.
Aún he de ponerme al día con muchos otros asuntos como el ajedrez, James Altucher
o Rafael Fernández Ezcritor y la universidad. Me quedan 5 días. Voy a apuntarme
a un curso de oratoria y debate en la universidad aunque ya os contaré más otro
día.
Si os habéis leído este post sin bostezar, retwitteame o
comparte por favor!
martes, 26 de agosto de 2014
Lo que me enseñó mi amigo Cherry
Alba se ha ido hoy por la mañana a emprender la aventura que
empecé yo hace ya casi un año (faltan diez días para hacer un año). Aitor la
empieza mañana. Quien pudiera repetir me digo durante estos días. La semana
pasada recordaba con Sara algunos momentos aunque realmente todo esto es agua
pasada. Aun así, todos estos acontecimientos no hacen más que alimentar mi
deseo de volver a irme una temporada y dejar atrás la rutina de Pineda de Mar. Puede
que definitivamente lo que necesito es independizarme.
Probablemente este pasado fin de semana fue alguno de los
mejores que haya tenido durante este verano. Después de una frenética tarde en
Barcelona, conseguimos juntarnos para despedirnos de Alba. La tarde en
Barcelona no pasó sin incidencias pues volví a toparme con un servicio de
restauración maleducado. Todo y que su café y su pastel de chocolate estaban
deliciosos, el servicio de cafetería de We Pudding era de lo más lamentable.
Jamás me han atendido con “Rápido que voy de culo” y aun así he tenido que
repetirlo varias veces. Sin embargo, el lugar era genial y estaba ambientado en
David el Gnomo donde había champiñones gigantes a modo de lámparas. Para quemar
parte delas 800 calorías que tragué con aquel pastel, andamos hasta la calle
Roselló 158 para visitar la librería Re-Read de la que había leído hacía meses
en El País. Se trata de una librería low cost
y te permite comprar hasta cinco libros por 10 euros. Todos son títulos
posteriores a los noventa aunque la librería tiene una sección de clásicos. Los
libros son de segunda mano y algunos tienen aún la etiqueta del Opencor o el
Alcampo pegada en la cubierta. Es un lugar pequeño pero muy tranquilo. Además
de buen precio, la librería también compra libros de segunda mano a euro la
unidad (una oportunidad para perder un poco de peso literario Sara). Una
adorable pareja de jubilados vendió dos bolsas repletas de libros en los que al
menos había 50 o 70 euros.
No sé qué tienen estas noches con los amigos que siempre
acabamos haciendo referencia a los buenos tiempos de instituto y recordando
viejas glorias como la historia de un chico al que le llamábamos Zapacaca en
honor a una mierda que pisó y con la que fue al aula. Esto y unas piñas coladas
cargadas hicieron que nos llamaran la atención en la terraza. A los 21 años,
aún nos queda parte de aquel niñato de instituto.
La vuelta en tren con Mireia me hizo llegar a la conclusión
que el hecho de querer moverme y cambiar de rutina no era un deseo único en mí
sino que ella también lo estaba deseando e incluso puedo decir que en ella era
más intenso. Es Mireia quien había estado rezando por la existencia de algún
programa de becas o convenios con Suramérica todavía abierto En mi caso mi
deseo incluye poder acercarme más a Sara y me imagino cruzando la ruta 66 con
ella mientras se broncea nuestra blanca (en su caso, blanquísima) piel.
Esta es mi última semana de trabajo lo cual supone el fin de
mis ingresos estivales. Desde la perspectiva económica me da pena pero desde la
perspectiva existencial (si se puede llamar tal cual) no siento ninguna lastima.
Llevo cinco veranos haciendo este trabajo y lo más útil que he hecho ha sido
grabar pulseras personalizadas como la que le gravé ayer a un hombre bastante
hecho polvo llamado Cherry. De hecho quería hacer un inciso porque después de
atender a este hombre vi lo importante que es guardar la compostura con gente creepy y saber crear conversación, acercarlo a ti, ganarte su confianza y
al final convertirte en su amigo. Así lo hago yo, no te puede temblar el pulso
porque esta gente son como las mascotas, huelen el miedo y la simpatía es tu
mejor arma. Esto es algo que me enseñó mi jefe quien tiene casi dos decenas de
clientes peculiares y con todos se lleva a las mil maravillas. Esto me obliga a
corregirme y decir que aunque puede que lo más útil que he hecho ha sido
manejar la máquina Gravograph, estar de cara al público te da seguridad y te
enseña a cómo lidiar con gente peculiar como mi amigo Cherry. Todo y eso,
durante este año que viene toca conseguir subir un escalón e iniciarse dentro
de mi campo de estudios tal y como casi logro este verano.
Sara llega el lunes, el alcalde Trias la recibirá con todos
los honores correspondientes.
Llevo casi tres semanas viendo Friends y he de decir que Mónica está buenísima.
sábado, 16 de agosto de 2014
Sobre qué hice durante mis vacaciones blogueriles
A los siete días, volví a la luz. He vuelto sí. La semana
pasada hablaba de un batido/gazpacho/puré de depresión, soledad y agobio fruto
de: las ideas que inundaban mi cabeza de cara al futuro; la decreciente
relación social que tenía con mis amigos (cada vez más baja que el interés del
bono alemán a diez años); la necesidad de tener que tomar una serie de
decisiones pero no sabía ni en qué orden ni cómo. Así pues decidí poner el blog
en pausa. Lo sé, fue duro, todos aquellos fieles lectores (más fieles que los
votantes de Convergencia i Unió) se pueden haber sentido abandonados pero aquí
estoy, de vuelta.
Esta semana me ha ido muy bien, necesitaba esto, necesitaba
desconectar. Cada vez que dedicaba el tiempo a otras cosas que no fuera
escribir en el blog, una vocecilla parecida a la de mi madre y llamada conciencia,
no paraba de repeterime “No estás escribiendo eh…tanto rollo y al final nada…”.
Así pues, harto de encontrarme cada mañana con el dilema de escribir o aclarar
mis ideas, decidí parar unos días y analizar la situación. Sara se asusta cuando
me ve tan en éxtasis porque parece que me haya tomado algo.
¿Qué he hecho durante esta semana de vacaciones blogueril?
Leerme más blogs.
Para empezar, decidí comenzar a poner orden en mi círculo
como lector de blogs. Había alcanzado un nivel en el que parecía un yonkie amateur probando todo tipo de
drogas. Blog que descubría, blog que añadía a favoritos; parecía mi madre con
los blogs de cocina (si vierais su carpeta de marcadores, os daba un patatús).
Así pues he decidido arrancar el problema de raíz y quedarme con los cinco
blogs que me han ayudado hasta ahora a mejorarme a mí mismo. No pretendo
hacerles publicidad sin más, solo pretendo explicar por qué me parecen tan
buenos y tan entretenidos para seguir.
1) Vivir al máximo es
un gran blog de desarrollo personal. Lo escribe un tal Ángel que viaja por el
mundo y tiene un negocio online y bla bla bla. Eso no es lo interesante. Lo
interesante es que viaja por el mundo y mientras cuenta su vida, hace
reflexiones profundas que te enseñan o como él mismo dice “Aportan valor”. Lo
que más me gusta de él, es que como yo, se preocupa por sus ahorros y tiene
varios artículos sobre finanzas personales y desarrollo personal. Llegué a él a
través de su artículo sobre por qué no hacer un master y a raíz de él, llegué a
Marina.
2) Marina es estupenda. Lleva casi diez años escribiendo en massobreloslunes. Ella escribe sobre
todo tipo de cosas pero sobretodo sobre su vida. Su vida mola, ella lo sabe y
lo reconoce. Cuando Marian escribe, es capaz de ser muy cercana y eso es lo que
más me gusta de ella porque como dice ella “Los humanos como asquerosamente
parecidos unos a otros”. De ella he aprendido muchos trucos y mucha motivación
para escribir más y mejor. Me cae bien porque es cercana y espontánea. Sara
reconoció lo cool que era yo cuando
se enteró que Marina me seguía en Twitter.
3) A James Altucher lo descubrí hace poco y Sara está asustada
ante la posibilidad de que se haya convertido en mi nueva estrella a seguir.
Sin embargo, yo no me qeujo cuando la veo fangirlear con Charlie o quien quiera que siga en Youtube. Altucher
es la ostia, es un tío sincero y directo. Altucher escribe sobre
emprendimiento, escribir mejor, libros y finanzas personales y sobre todo, sobre su vida
diaria. Para mí es una mina de oro de conocimiento y experiencias. Este hombre ha
ganado millones de dólares, se ha arruinado varias veces, se ha casado,
divorciado, casi suicidado y tenido hijos. Me gusta mucho por su claridad, es detallista
cuando escribe y da consejos útiles. A parte de su post sobre finanzaspersonales, tiene otros granes post como por ejemplo, como hizo perder 2 millones a Yasser Arafat (responsable de que Palestina esté como está ahora y
no me da miedo a decirlo) u treinta y tres consejos para ser mejor escritor.
4) El espectador digital
lo lleva Eduardo Archanco. Un tipo muy sensato y a quien se le ve informado de
las cosas sobre las que habla. Me gusta la tecnología y con Eduardo puedo
enterarme de las últimas tendencias, estrategias, polémicas en red, etc.
5) Como estudiante de economía, he de estar enterado de la
economía y dado que en este país, los periódicos económicos son una soberana
mierda y lo que único que hacen es crear alarma, he de leer a gente que
entienda de lo que habla. Alejandro Nieto escribe El blog salmón y él es ingeniero informático pero también experto
en economía de a pie. También escribe en el blog de tecnología Xataka.
A parte de estar leyendo blogs, he estado haciendo otras
cosas. Por ejemplo, he decidido que en cuanto acabe de trabajar, empezaré a
leer sobre el ajedrez. Voy a aprender a jugar al ajedrez. Algún día de estos,
cuando haya entrado de lleno en el aprendizaje de ese juego tan nerd, os explicaré los numerosos
beneficios que tiene para la mente. ¿Por qué he decidido esto? Porque me
preocupa hacerme viejo y atrofiarme principalmente. Además, hace tiempo que
quiero jugar. Me descargué una app para
el móvil y el propio ordenador me gana. Una vergüenza.
Además de ajedrez, me gustaría escribir fuera de este blog pero ese asunto puede que lleve mucho más tiempo.
También he estado leyendo sobre mi futuro profesional y aclarándome
las ideas a través de un artículo de Ramit Sethi sobre el trabajo de tus
sueños. Es una persona muy sincera per a veces le da muchas vueltas a una cosa
para decir solo una. Por otro lado, harto de las comisiones que me carga
LaCaixa hasta abrir la puerta de la sucursal, estoy pensando en seriamente en
abrirme una cuenta en otro banco.
A parte de mi obsesión personal, la semana ha transcurrido
sin grandes noticias. El jueves amaneció sin agua en todo el pueblo. Un reventón
me hizo ir al trabajo sin ducharme por segundo día. Tuve que ir a comprar ocho garrafas y la gente comenzó incluso a llevarse el agua de la fuente. Las necesidades gástricas son invenciblesr. Afortunadamente la falta de agua se vio compensada con varios días de tormenta
que provocó un efecto caracol de las playas hacia el negocio en el que trabajo.
Hordas de turistas buscaban refugio en él.
Ahora me preparo para una nueva Only
Boys Night Out en la que me siento totalmente emocionado al haber sido yo mismo
el que ha movilizado al personal. Esta noche voy a Malgrat de Mar, las única
barrakas en las que te registran la mochila antes de entrar. El año pasado tuve
que beber vino Don Simon con zumo de piña caliente. Este año no caeré en esa misma
dura y áspera piedra. Voy a cenar en un bar que hace años que no piso. En mi opinión lo único bueno que tienen es la hamburguesa, hecha a mano. Las patatas bravas están bien pero no son nada especial. La Torre 2 se llama. Un día os hablaré de la fórmula que utilizo para puntuar un restaurante.
En dos semanas viene Sara a Barcelona y he de pensar en
planear (antes de que lo haga ella) su visita turística a través de la ciudad.
Sin embargo mi malvado plan es esquivar todos los turistas cocidos y enseñarle
lo mejor de la capital catalana. Como a Sara le guste todo el mundo que habla
en catalán, voy a tener un serio problema de competencia.
El otro día comentaba con ella que su visita coincide con el
aniversario del día en que nos conocimos en el vuelo 563 de Aer Lingus. Todo
muy americano.
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