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jueves, 13 de noviembre de 2014

Sobre cómo pisotearon nuestra presetanción y aún así salimos airosos

Para el programa de hoy necesitaremos los siguientes ingredientes: un tema de presentación bastante complicado de entretener, que abarque varios aspectos de los cuales puedas matizar a grandes rasgos así como enseñar doscientos ejemplos gráficos; una fecha de entrega reducida que aporte nerviosismo entre los miembros del grupo; hacerlo en inglés y finalmente tener otro grupo que presente otro tema aburrido.



Llevas dos días pensando en cómo vas a introducir al público el tema de la presentación, a tus compañeros y a ti. Piensas como puedes aplicar lo aprendido en tus sesiones de oratoria con Fernando. Te imaginas dando los buenos días, presentándote a ti y al resto del grupo, gesticulando pero sin parecer Rajoy, moviéndote por el aula, mirando a todo el público y enlazando el tema anterior con el próximo tema que vais a presentar. Tus compañeros y tú habéis hecho un Powerpoint lleno de animaciones e imágenes para darle la gracia que no tiene al tema de exposición (la planificación fiscal agresiva).

miércoles, 22 de octubre de 2014

Desvarios previos al día de embarque

Odio hacer maletas. Justo he acabado de hacer la maleta para Bilbao. El asunto se complica al volar en avión porque las medidas me tienen contra las cuerdas. Ahí estoy yo con el metro a cuestas midiendo mi equipaje de mano. He trazado un astuto plan B en caso de tener problemas con esos nazis de la puerta de embarque y me impiden ir a las Vascongadas.

Como biensabéis, me gusta volar. El avión es un medio de transporte guay. Cuando voy en avión me siento como Harrison Ford en AirForce One: el avión del presidente e imagino las voces de los controladores llevando a cabo una misión súper especial: llevarme a Santander. A mí me da por sospechar que en el avión vamos a ser cuatro y el del tambor.

Llevo horas sopesando la posibilidad de enfundar mis queridas y mimadas botas que compré hace ya un año y unos pocos meses. Cuidadas con sumo esmero untándoles grasa de caballo para protegerlas de la lluviosa, lluviosa Irlanda. Mis botas han estado a mi lado frente a innumerables aventuras. Estuvieron conmigo cuando un huevo reventó en mi espalda. Estuvieron conmigo cundo estalló la ciclogénesis explosiva en Cork y nos obligaron a quedarnos dentro del edificio de matemáticas. Estuvieron conmigo en las inundaciones de marzo del 2014. Estuvieron conmigo cuando hice mi primer huevo frito sin miedo a que el malvado monstruo del huevo frito me atacara con su ataque aceitoso.
Por eso mis botas se merecen volver a pisar la calle. Me encantan mis botas porque me hacen estar más bueno. No es broma, es así y esas botas aumentan mi sex appeal en un 120% (valores científicamente no calculados). Sin embargo, el otoño está siendo caluroso, no apetecen castañas asadas, ni boniatos o manzanas asadas con azúcar y canela. Hoy por la mañana aún he llevado unas bermudas pero decreto oficialmente su retirada para este año. Así pues, una vez más dejaré a mis queridas botas en el cajón a la espera que llegue la primera borrasca, Quechua vuelva a reinar en mi vestimenta diaria en forma de parca y calcetines.

Mañana a esta hora estaré compartiendo pintxos y cerveza con mis bien aventurados amigos gabachos exerasmus y con la princesa vasca. El viernes, llega La Barba. Como bien habéis podido percibir, este post ha sido un esfuerzo por dedicaros mi amor por vosotros y escribir unas líneas antes de abandonaros durante 4 días.

Si no vuelvo quiere decir que un vasco me ha confundido con un tronco en una competición de cortar troncos.

Adeu!

lunes, 20 de octubre de 2014

Sobre como me volví selecto y no viejo



Me he vuelto más selectivo. Eso es lo que dice un amigo mío sobre nuestro poco amor por locales nocturnos donde principalmente predominan canciones con alto contenido en sabrosura, caliéntame y nadie te ha dado tanto como yo. Puede que no me haya vuelto más selectivo sino que directamente haya envejecido. Puede que desde que he empezado a salir con la princesa vasca me haya convertido en un viejo aburrido que prefiere quedarse en casa un sábado por la noche mientras el resto de amigos míos pisotea la pista de baile, mancha sus zapatillas de salpicaduras de cubata y clava pequeños fragmentos de vaso roto en la suela de sus New Balance. 

martes, 14 de octubre de 2014

El Brasas

Este post viene con retraso. Debería haberlo escrito ayer y sin embargo, aquí estoy a las 22:13 empezando a tirar del hilo que me sale de la oreja derecha. Mi madre me ha propuesto tortilla para cenar pero hoy no me sentía demasiado “huevo” y he optado por comer un poquito de rico jamón serrano cortado como si de papel de fumar se tratara.
Ya que hablamos de comida, ayer tuve que comer solo. De hecho, como solo prácticamente todas las semanas pero ayer fue un día particular. Generalmente agradezco muchísimo el tener compañía en la tétrica sala de microondas. Para empezar, la sala de microondas cada vez va perdiendo más la función que le da nombre su nombre. De cuatro microondas, ya solo funcionan dos y llegar a las 13:30 a la cola es una tragedia.  

Sin embargo, yo no agradezco toda clase de compañía. Me gusta conversar siempre y cuando sea un tema que domine y pueda aportar algo. No me gusta la gente que comienza a escupir palabras como si no hubiera mañana y sobre todo en aquellos casos en los que no ven que estas siendo una tortura para la otra persona. Este es el caso de un antiguo compañero de clase que conocí en primero de carrera. Yo le llamo para mis adentros “El Brasas”.

viernes, 10 de octubre de 2014

Masaya no quiere decir Más allá en japonés

Hoy he estado en Japón visitando a Masaya. Bueno yo no he estado pero mi mente sí. Os hablo del lugar en el que descubrí que el sushi estaba bueno. Cuando le cuento a mis amigos, compañeros de viaje, familia, viandantes, camareros de bar, que he estado comiendo sushi en Barcelona muchos piensan en Àsia amb gràcia. No. Descubrí este rincón japonés en mitad del barrio de Sarrià gracias a una buena amiga que conocí hace ya tres años en uno de mis viajes de aventura. Ayer estuve media hora aprendiendo con Youtube a sujetar los palillos chinos (o hashis como dicen los profesionales). Al final conseguí hacer algunos avances. El sushi ya no se me escapa pero tengo algunos problemas para comer fideos, arroz o incluso para intentar cortar algo con los palillos. Yo pongo los dedos como el video indica pero después el resultado no es el mismo. A veces me pregunto porque los orientales no aprendieron a usar cuchillo y tenedor como la gente normal. Las tradiciones están muy bien para practicarlas en ocasiones especiales pero cuando hablamos de aspectos prácticos como en la comida, las tradiciones las tiro por el balcón.

Este no es el primer post que escribo sobre comida. Me encanta recomendar lugares para comer a mis lectores sin embargo tengo menos gracia a la hora de comunicar lo mucho o lo poco que me ha gustado un plato o un restaurante que contando chistes. Ya lo intenté con mi primera visita a un vegetariano y el resultado fue peor que el primer flan de plátano de mí madre. No es que ella no sepa lo que pienso de ese flan, ella misma lo reconoció.

viernes, 3 de octubre de 2014

La Tarta ¡Oh! del Teresa Carles

Si hay algo que deteste de los resfriados, es cuando se te tapona la nariz y apenas puedes respirar. Ahora mismo solo puedo respirar por la boca y vamos a tener que comenzar a aplicar crema labial. Mis labios están más secos que el desierto del Gobi y soy yo el que durante la mañana ha estado rompiendo el silencio de la biblioteca intentando destaponar cualquiera de las dos vías nasales.

Hoy he comprado mi vuelo a Santander para ir por carretera a Bilbao. Reduciré un viaje de seis horas y veinte minutos a un viaje de dos horas y media. El precio es lo mejor porque me ha costado solo cinco euros más que yendo con el lujoso Alvia. Incluso podría haberme costado diez euros menos de no ser porque he esperado cinco días a que el profesor confirmara la agenda para las próximas cuatro semanas. Este no es un viaje cualquiera, es un viaje en calidad de ex Erasmus porque hemos decidido hacer un pequeño encuentro en la ciudad en la que poco a poco se va convirtiendo en mi segunda casa.

jueves, 2 de octubre de 2014

La terrible mermelada Diet de Hero

Estaba embobado elaborando un estupendo trabajo sobre la maravillosa marca de cuadernos y agendas Moleskine cuando de golpe he caído en la cuenta que llevaba CUATRO DÍAS sin escribir. No os miento si os digo que llevo todo el día planeando como escribir el post de hoy. A veces me despierto con la convicción y el compromiso de anotar en mi pequeña libreta Moleskine cualquier aspecto o anécdota del día que pueda inspirar mi post. Hoy ha sido uno de esos días aunque como siempre, al final ha llegado un punto en el que he olvidado anotar lo que pasaba por mi ahuevada cabeza.

Me he levantado con un picor de garganta terrible. No exagero tampoco si os digo que por un momento he notado como las bacterias trabajaban en “okupar” la zona infectada. Temo que esto derive a faringitis. No hace falta trabajar en la OMS (Organización Mundial de la Salud) para diagnosticar las posibles causas de este constipado. La primera, el fuerte aire acondicionado que RENFE insiste en utilizar para torturarnos cada tarde o incluso cada mañana a las 7 (A.M!!!). La segunda causa puede haber sido el haber compartido material escolar con la compañera de la izquierda ya de por si enferma. Mi diagnóstico final es que ha sido una combinación de las dos reforzadas por un golpe de mal karma al reírme de la voz nasal de la chica.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Back in town

Hoy me estoy descomponiendo a niveles saharianos. Ayer llegué a Barcelona a las diez de la noche con una bolsa que pesa tres mil quilos. Aún me quedan seis horas hasta que pueda descansar en el tren de vuelta a casa. Hoy además tengo oratoria y no sé si me veo en cuerpo o en alma o en las dos cosas para poder intervenir. Mi cara ha envejecido varios años y ahora mismo solo deseo tumbarme en la cama. He aguantado como un toro la clase de fiscalidad la cual me preparé ayer tarde en el tren y ha sido un auténtico coñazo. Aun así, le he respondido una pregunta. Ese ha sido mi aportación del día.

Aun me queda un largo día cargando con mi bolsa de viaje a cuestas. Me queda el trayecto hasta Drasanes y la clase de francés con mis nuevos compañeros quienes me mirarán o tacharán de loco al verme con el equipaje.

-        ¡Oh sí Javier! ¿Cómo fue el viaje?
-        ¡Estupendo, gracias!

No consigo decidirme si este viaje ha sido o no mejor que el primero. Mi inmersión en la cultura vasca lleva ritmos similares a los de Gareth Bale tras el balón. La sensación de estar entre decenas de vascos y ser el único que confundiría Ongi Etorri con Onegin es incomoda. A mí ya me ha pasado. Mi travesía tras el rastro de Ocho Apellidos Vascos me llevó a San Juan de Gasteluatxe donde no solo hicimos piernas, culo e incrementamos nuestra capacidad respiratoria (tres hurras para Sara que llegó al primera: hip hip…) sino que además recibí una clase magistral de cultura vasca para no vascos de la mano de su tío. A esa clase teórica, le siguió una clase práctica de botellón o “litreo” como se dice por ahí en medio de Bolueta (un sitio raro junto a una discoteca).

No se cuantos escalones: 300 o por ahí. Lo peor no fueron los escalones sino la cuesta arriba de vuelta al coche

jueves, 25 de septiembre de 2014

Victor, Alfa, Sierra, Charlie, Oscar, el tomate está en el plato

Chicos, no se lo digáis a nadie pero estoy en una operación encubierta. He accedido a los archivos secretos de las Vascongadas. Ahora mismo estoy en la biblioteca de Deusto. Se supone que he de dedicar el tiempo que Sara está en clase para atender mis tareas académicas. La operación ha sido planeada con todo tipo de detalle gracias a nuestro topo en el interior (Sara) quien me ha indicado los pasos a seguir: Cruza la puerta y gira a la derecha donde encontrarás otras puerta. Aquí viene lo complicado, desliza la tarjeta personal e intransferible del topo a través del lector y si nadie ha dado la voz de alarma, estarás dentro. Continua recto hacia unas escaleras con las que accederás a la siguiente planta. Gira a la izquierda y finalmente llegarás a una inmensa sala donde reina paz y tranquilidad. El tomate está en el plato.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Entre ser novato y ser veterano

Hoy ha sido un día extraño. He vuelto a analizar a cada uno de los pasajeros que se sentaban junto a mí en el tren y leído las portadas de sus libros. He intentado identificar caras conocidas de años anteriores y pasajeros frecuentes. He encontrado dos. Un hombre con cierta obsesión por los animales en las corbatas. Hoy llevaba una azul marino con pececitos rojos. A juzgar por su indumentaria tiene pinta de estar escalando posiciones dentro del departamento de ventas u operaciones. Me ha sorprendido encontrarme a un hombre que solía sentarse a mi lado. Nunca nos hablábamos pero si me veía, se sentaba a mi lado. Delgado y con gafas. Estilo sencillo y definitivamente tenía que estar trabajando en investigación porque tenía cara de listo.

Volver a mi roñosa, ruinosa y decimonónica facultad de economía después de un año ha sido emocionante pero a la par un poco frustrante o quizás también deprimente. Te vas un año y algunos apenas te recuerdan o ni te saludan (definitivamente no les marqué lo suficiente durante los dos años anteriores). Me he sentido como si hubiera estado en un centro de reinserción y después de un año, me hubieran dejado en libertad y hubiera vuelto al mismo barrio donde vivía. Realmente no me puedo quejar del todo, en mi primera clase he conocido a un chico que está en mi misma situación, un ex-erasmus perdido y con un hambre feroz de nuevas experiencias. En la cafetería todo estaba cambiando. Incluso el mobiliario que tenía un aspecto de Wok construido con muebles de Ikea. Lo que no ha cambiado es la mierda de secretaria que sigue dando problemas. Una me ha llamado “nene”. Odio que me llamen “nene” ¿Qué mierda de confianzas son esas?

Voy a apuntarme a un curso de oratoria, expresión escrita y debate. Me falta un crédito para cuadrar mi expediente y he creído conveniente apuntarme a este. Quizás me ayude a desarrollar mejor mis ideas en público y teniendo en cuenta que este semestre tendré que hacer montones y montones de exposiciones orales, el curso será muy beneficioso. Quizás también lo notéis en la calidad literaria del blog.

Por otro lado he visto algunos compañeros míos de clase que han estado trabajando este verano y eso me ha hecho entrarme ganas de querer empezar pronto mis prácticas. En los próximos días tendré que llevar a cabo una intensiva estrategia de relaciones sociales en clase con tal de no quedarme arrinconado. Este fin de semana puede que me vaya de mochileo por los Pirineos aunque todavía no hay nada confirmado. La semana sí que hago la mochila, cojo el Alvia y cruzo de nuevo el desierto de los Monegros para adentrarme en las Vascongadas.


Sin nada más que decir, me despido estupendos y fieles lectores. Aquellos que hoy disfrutaban de la playa durante el mediodía, os deseo un resfriado y mucha lluvia durante la mañana. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

Vigilia de universidad y mi nueva habilidad para empatizar

Aix…domingos, cuan diferentes son los domingos de verano de los domingos de cole. Aquí en las calles parece que se haya muerto alguien. Están desérticas. Estamos en vísperas de comenzar la universidad o el colegio para aquellos que aún disfrutan de la infancia. El tiempo tampoco acompaña, está nublado y escribo en el comedor a oscuras como un periodista profesional iluminado únicamente por la luz de la pantalla del ordenador mientras escribe a hurtadillas su próxima exclusiva. Aún he de comprar material de clase, me encanta comprar material de clase porque representa el inicio de nuevas rutinas y compromiso con mis tareas aunque después se desvanezcan. Este año me niego a consumir el horrible café de la cafetería de la universidad. De hecho, cualquier persona que beba café cada mañana, sabe que eso no es café, es más bien barro.

Estos últimos días he estado dando muchos consejos. Últimamente me siento más empático con la gente. La gente viene a mí y me explica cosas y los veo igual que yo: perdidos y hechos un mar de dudas. ¿Y quién soy yo para dar consejos? Pues nadie pero estoy motivado y tengo unas ganas enormes de tirar hacia delante. Les doy consejos sobre qué podrían hacer para intentar deshacer este mar de dudas.

Por ejemplo una antigua compañera de clase está asustada sobre su futuro. Quiere conseguir unas prácticas y hay pocas plazas. De  hecho, le atrae principalmente una empresa. Me estuvo comentado las razones por las que se sentía tan interesada por esa empresa y sin embargo teme que con tan poca experiencia, se vayan a reír en su blanca cara. Le he aconsejado que cogiera esas mismas razones que me ha explicado a mí y las utilice para redactar una buena carta de motivación. Sin duda si utiliza las mismas palabras que ha utilizado conmigo, conseguirá llamar la atención del departamento de recursos humanos.

Otro compañero de clase no está pasando por un buen momento, tanto amoroso como académico. No le gusta la carrera que está haciendo. Asumámoslo, Administración y Dirección de Empresas es un grandísimo truño y solo puedes aguantarla si después de un año o dos, consigues encontrar una motivación en ella. A principios de este año pasé por una crisis existencial. Quería dedicar mis esfuerzos al campo de las finanzas porque pensaba que era el único que me haría rico y me llevaría al éxito. Durante una clase de dirección financiera me di cuenta de lo mucho que me aburría en ella. No sabía a donde iba, qué iba a hacer e incluso pasé por un career advisor. Mil y una veces se me han presentado pruebas que lo que a mí me va es un ambiente internacional, con viajes, dirección, responsabilidad, planificación y DAR ORDENES. Por eso me gusta Kevin Spacey. Volvamos a mí amigo. Le he recomendado que busque, que busque algo que le llame la atención y vaya a por ello. Todos deberíamos encontrar nuestro Proyecto Grande y Loco para motivarnos.

A Sara también la he motivado a buscar su camino. Últimamente está desarrollando su vena más creativa. Está inmersa en su proyecto de video. Me encanta está fotografía porque aparece haciendo una de las cosas que más le gusta: grabar videos. Tiene un perfil especialmente sexy en esta imagen. Puedo percibir la línea de los labios que tanto me gustan o el pelo moreno que le cae por la espalda. Sara es la segunda persona a la que le aconsejo empezar un blog. Ella está convencida que se expresa realmente mal de forma escrita pero la única forma de mejorar es escribiendo.

La princesa vasca concentrada mientras graba el skyline barcelonino

¿Y quién cuida de mí? Pues Sara con sus palabras de ánimo. Ella es quien me motiva cuando más lo necesito. Me encanta darle mi apoyo. Esta mañana he estado media mañana estrujándome el cerebro intentando sacar lo mejor de mí para escribirle a Iberdrola una buena carta de motivación.

Hoy todo el mundo se recoge pronto, algunos deben tener la mochila preparada, otros no. Algunos estrenan estuche. Yo ya hace años que no tengo estuche. De hecho mi Deuter tiene un bolsillo para bolígrafos. Me encanta mi mochila porque tiene muchísimo espacio y con ella he viajado a muchísimos lugares. Incluso se ha hundido en barro conmigo.
Os dejo, mañana veré al repartidor del periódico hacer carrera conmigo mientras bajo hacia la estación de tren; compartiré camino con aquellos otros miembros del Renfe Club. Ojo al dato porque tengo nuevo compañero de viaje en el tren, un viejo amigo de instituto que comienza mañana sus prácticas en ginecología. Le he dicho que ante todo lleve guantes.

Sara también comienza sus prácticas mañana. Mucha suerte.


Al resto, espero que tengáis también un estupendo día. Hacer campana el primer día no está éticamente permitido. Podéis hacerla el martes. Gracias por su atención. 

sábado, 13 de septiembre de 2014

Ser solidario por un día

Hoy ha sido un día muy completo. Acabo de escuchar el último podcasts de James Altucher quien afirma que es más satisfactorio escribir I-did Lists que no To-do Lists porque al hacer la segunda, nos frustramos al no completarla. Así que yo haré lo mismo y sacaré pecho con todas las cosas que he hecho.

Para empezar me he levantado a las 6:50 de la mañana un sábado por la mañana ¡Un sábado! Como ya había comentado hace dos días, me había apuntado de voluntario a una carrera solidaria con el objetivo de recaudar fondos para un niño llamado Pol. Aprovecho la gran cantidad de tráfico que tiene mi blog para dar a conocer su caso. Con el estómago lleno, mi vestimenta de falso runner y una ilusión máxima, me he plantado a las 7:57 en la playa. Me he encontrado a un hombre catalán hablando con acento vasco y lo he ayudado a montar todo el tinglado, he cargado 150 botellas de agua y otras 150 de Powerade y nos hemos ido a montar el avituallamiento de agua.

Entre tres docenas y media de mocas, hemos preparado toda la bebida. He visto muchísima gente correr, algunos lo llevaban mejor, otros no tanto, pero la intención es lo que cuenta, al menos eso dicen. Sin embargo, yo soy de los que piensa que esa frase es solo una consolación para las primeras veces. Hay que ir siempre a por el máximo. La edad de la mayoría de corredores rondaba los 35-55 años, una edad que desde hace unos pocos años es la que frecuenta los paseos y las playas a cualquier hora. Los que tienen más valor lo hacen por la mañana muy temprano, los que tienen aún más y más valor, lo hacen en las horas en las que pega más el sol y los que aún les queda fuerza de voluntad, salen al volver del trabajo por la tarde al atardecer. He visto abuelos que tranquilamente tendrían 70 años largos y podrían aparentar 60. Mi deseo es que pueda mantenerme al menos la mitad de bien que esos ancianos.

Me costó decidirme entre apuntarme como voluntario o no. Jamás había participado en un evento de este tipo y sentía vergüenza al no conocer a nadie de la organización dentro del evento. Recordé uno de los consejos que me dio un test de aptitud (“Alguna vez prueba a llegar hasta el final de tus objetivos) y me apunté. Probablemente habría estado más emocionante si hubiera participado en la carrera, pero ni siquiera para correr 6 quilómetros estaba preparado (pero sí que lo estoy para hacer 3. Ahora ya puedes reírte). Me ha encantado participar porque aunque no me conocieran de nada, me han tratado como si hubiera estado con ellos desde el primer día. Incluso me he llegado a sentir como si hubiera hecho algo muy grande (y de hecho todos lo hemos hecho) al salir en una foto con todo el equipo.

Mi gesto solidario no es de las únicas cosas que puedo añadir a mi I-did List de hoy porque apenas he descansado en casa 2 horas para después darme un chapuzón (posiblemente el último de verano) en la playa y después darnos un atracón de galletas tanto dulces como saladas y jugar al Uno hasta que ha anochecido. Hacía tiempo que no congeniaba tan bien con algunas de las personas que se encontraban conmigo hoy. Quizás es el efecto pareja que te permite hablar de temas exclusivos que no puedes hablar con otros.

El lunes comenzamos, hoy nos vamos de farra (lo añado a mí I-did List) y mañana será obligatorio aprovechar el último día antes del inicio de nuestra rutina. Volvemos a la capital catalana.

Ah sí, olvidaba añadir algo a la lista: he escrito en el blog.

Paz para todos. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Por qué House of Cards y mi apuesta seriéfila de otoño

No hay duda que septiembre es sinónimo de volver a poner en marcha las máquinas. El país entero se paraliza durante agosto pero ahora todo comienza a rodar de nuevo. Yo mismo hago los últimos preparativos antes de empezar este último curso y después de los problemas con mi matriculación fruto de la incompetencia burocrática de la universidad, mis notas comienzan a publicarse en mi expediente. Me encanta septiembre, tengo una amiga que lo odia porque significa el comienzo del estudio. Sin embargo yo pienso que tampoco es tan terrible. La vida de estudiante es estupenda y para aquellos que son como mi amiga y odian septiembre, hoy se han publicado una serie de malos, malísimos datos sobre España. Para comenzar, España triplica la media de titulados superiores en paro; ocho de cada diez jóvenes de hasta treinta años viven aún en casa; somos el país europeo con más ninis.

Todo y lo que he mencionado, yo voy motivado para este año. Si hago bien las cosas será un buen año y la motivación es clave en estos tiempos para no caer en la frustración. Reencontrarme con mis compañeros de clase, ver a la camarera con voz porno del bar Versalles o la italiana de la copistería Alfambra no son mis únicas alegrías. No solo porque la mitad de mis compañeros de clase se han largado de Erasmus a algún otro país con mejores oportunidades que este en el que vivimos, sino porque todo empieza de nuevo: en septiembre vuelven las series de televisión.

En verano he estado viendo Friends (a insistencia de Sara). Esta ya hace tiempo que acabó aunque hace tan solo dos semanas se juntaron en el show de Jimmy Kimmel (aqueldonde se juega con la infancia de los niños robándoles los caramelos de Halloween a los niños). Ahí sigo con Friends encantado de la vida. Aun así, más series vuelven en septiembre, otras nacen y otras que vuelven para acabar muriendo.

Ya llega, ya está aquí. La cuarta temporada de Homeland está a punto de salir del horno (el 5 de octubre) y aunque la tercera temporada me dejó un sabor de boca un tanto similar al sabor que me dejó el sushi la primera vez que lo probé, espero esta temporada con ansias. No con tantas ansias como espero a mi querido Kevin Spacey en House of Cards quien no se dignará a visitar mi pantalla hasta febrero del 2015. Volvamos a Homeland pues algo me dice que a menos que cambien las cosas, la serie verá su final en la quinta temporada y la supermamá Mathison nos dirá bye bye y hasta otro ratito. Cary Stoll (de House of Cards) sale en esta nueva temporada.

¿Por qué deberías ver House of Cards si no la estás viendo ya?

Fácil respuesta. Porque el protagoniza es Kevin Spacey. Si el papel fuera interpretado por Richard Gere o Harrison Ford, no sería igual de buena ¿Por qué? Porque no tienen el mismo flow que tiene Kevin. Él sabe cómo entablar el papel de un político ambicioso. Es más te voy a dar más de una razón: la serie tiene giros y giros inesperados de guión y golpes tan radicales que te dejarán más loco que la boda roja de Game of Thrones. A más a más, la ambición, traición y el odio que hay entre cada uno de los protagonistas, hace de ellos piezas imprescindibles en la serie. El inglés de Kevin es awesome (en mi opinión un crimen doblarlo aunque hay que respetarlo todo) y su mujer Claire (Robin Wright) es fría, calculadora y casi tan femme fatale como lo es Christina Gallagher (Kristen Connolly). ¿Quieres más razones? Está bien, mi madre la ve y ya conozco otros padres que lo hacen.
 Mi última y esta debería ser una razón suficiente para todos aquellos impacientes incapaces de esperar una semana para ver el capítulo siguiente: la serie es producida por Netflix y estrena la temporada entera en un solo día. Así pues no hay esperas que valgan.

Volviendo al trapo seriéfilo, he estado repasando la crónica de El País de cara a otras series que vuelven en otoño y otras que nacen. He añadido a mi lista de series para evaluar The Good Wife y Boardwalk Empire. Estas ya llevan varias temporadas en pantalla. Me encantan los dramas y me encantan las series que mezclan sexo, amor, ambición, traición y venganza. De hecho Boardwalk Empire junto con mi ya mil y una veces mencionada House of Cards y Homeland conforman las tres series preferidas del presidente Obama, ahí es ná. The Good Wife y Boardwalk Empire tratan de corrupción aunque hay grandes diferencias entre una y otra. La primera narra la vida de la mujer de un político corrupto y como esta se hace cargo de una familia constantemente asediada por la mala prensa que está recibiendo el marido. La segunda serie que he mencionado ambienta la Atlantic City en plena ley seca.


Finalmente, de la lista de series que se estrenan en septiembre, me he quedado con dos. Una de ellas huele bien, la otra no tanto pero quiero probarla. Gotham tiene sus orígenes en el cómic (como todo lo que hay en el cine hoy en día) y narra los orígenes de Batman así como el de villanos como Catwoman (y otros más). Sin duda el tráiler pinta muy bien y ha sido un factor decisivo para apuntarla a mi lista de evaluación. El otro estreno del que no estoy tan convencido de su éxito es Madame Secretary. De hecho la he elegido por su aroma a drama. La serie narra la vida de una mujer al mando de la Secretaria de Estado y como compagina su trabajo con la familia. Como curiosidad a destacar, en la serie participa quien interpretaba (o interpreta, no quiero spoilear a nadie) a Lucas en mi amada serie con Kevin Spacey. Sin duda puede que sea un truño indigerible y por esa razón será de las primeras series en ver para dar mi veredicto.






Resumiendo: Gotham, Homeland, Madame Secretary, The Good Wife y Boardwalk Empire constituyen mi apuesta otoñal. El tiempo y mi disponibilidad horaria harán el resto. Aún he de ponerme al día con muchos otros asuntos como el ajedrez, James Altucher o Rafael Fernández Ezcritor y la universidad. Me quedan 5 días. Voy a apuntarme a un curso de oratoria y debate en la universidad aunque ya os contaré más otro día.

Si os habéis leído este post sin bostezar, retwitteame o comparte por favor! 

viernes, 29 de agosto de 2014

Objetivos

Hoy hace calor, más bien hace mucho bochorno, hay humedad y está muy nublado. Hoy además es el penúltimo día de barrakas. Hoy habrá buena música, al menos eso espero. El final de barrakas viene seguido de los fuegos artificiales cuando se dan por clausuradas las fiestas del pueblo. Para todo el mundo los fuegos artificiales del domingo dan por acabado el verano, septiembre comienza y esa aura escolar invade hasta el último rincón del pueblo. Los hoteles se vacían y si a este pueblo le quedaba algún espíritu de animación, este se lo come septiembre. Se acabaron los shows nocturnos en la cafetería del Hotel Promenade y se acabaron los niños del campamento alemán Kazo. Hay que dar paso a los zombies del IMSERSO. 

Mi chicarrona del norte llega el lunes preparada para empaparse de cosas catalanas como dice ella y gastar dinero catalán. Hemos alquilado además un súper mega estudio  con cocina que me permitirá cocinarla encima de la mesa de la cocina. Me corté el pelo calculando estratégicamente el día de su llegada para tenerlo a la medida en la que ella se ruboriza.

Después de esa semana, de forma inesperada mi grupo desconocido de universidad EUS empieza la universidad una semana antes de lo esperado. Esto ha arrasado con algunos de los planes que tenía en mente. Como por ejemplo la propuesta de irme a Cantabria con Enric a una casa. Anyway no había nada hablado y aún hay tiempo para negociar. Así como mi intención de apuntarme la EOI y ganar una plaza en sus demandadas aulas con la lotería de las listas públicas. Sin embargo, mi intención de hacer francés se ve nublada por la posibilidad de no ser capaz de entrar en el nivel B1 y quedarme en un triste A2.

Va a ser un año un tanto peculiar. Por un lado mis clases seguirán teniendo un cierto aire erasmusil al mantener la docencia en inglés y estar altamente integrada por estudiantes internacionales. Por otro lado, solo dos antiguos compañeros míos permanecerán junto a mí. El resto ha quedado atrás fruto de los suspensos o han volado rumbo a la tierra de Nunca Nunca Jamás Repetirás llamada Erasmus. Por último este año solo voy a hacer 43 créditos. A raíz de un aumento en mi tiempo libre, me he hecho una lista de cosas que quiero hacer a lo largo del año.

  • -          Aprender a jugar al ajedrez.
  • -          Seguir escribiendo de forma serie fuera del blog (o no) como hice con Anna y     Amparito.
  • -          Seguir aprendiendo francés académicamente o de forma autodidacta.
  • -          Get the fucking driving license.
  • -          Desarrollar algunas de las competencias requeridas por la beca ICEX o Acció.
  • -          Dormir seguidas mínimo siete horas al día.
  • -          Conseguir las mejores prácticas que este superhombre puede conseguir
  • -          Leer tanto que Sara se va a comer los libros de tres en tres.
  • -          Recuperar los lazos con mis amigos universitarios.
Lo sé, puede parecer una lista súper ñoña pero esto es así. En el próximo post, o en el próximo después del próximo, haré lo que dije hace ya unas semanas, hablar de porque quiero aprender a jugar al ajedrez. Muy nerd, lo sé. Lo de dormir es algo que Sara sigue sin entender. Es como una obsesión para mí, si no duermo lo suficiente, mi productividad desciende a niveles negativos (especialmente en esos días en los que me quedo a comer en la universidad), me voy de casa a las 7 de la mañana y vuelvo a las siete u ocho de la tarde (o noche si eres europeo normal). Para conseguir esto, mi objetivo es gradualmente irme a dormir como máximo a las 23:00 pero lo óptimo sería las 22:30. Todo esto complementado con un desayuno que me de la fuerza equivalente a la del padre de Sara (que es vasco y los vascos tienen mucha fuerza…o eso dicen.).

De hecho esto post está tomando forma de Balance del año y no, solo intento aplicar toda esa patraña que solté en junio o julio sobre hábitos y blablablabla moderna. Todo esto de la beca ICEX y Acció lo contaré en el futuro. Hay tantas cosas que contar y tan poco habilidad para contarlas que me quedo como el agua y el aceite. Lo bueno es que debería leer un poco sobre investigación de mercados e internacionalización de la empresa desde que mi universidad tiene un programa bastante apestoso de cara al ámbito internacional.

Por último, mis tres amantes de los que Sara estaba hiper celosa (Benny, Miguel y José) comienzan a hacerme llamaditas para preguntarme cuando podemos quedar a solas y esas cosas que hacen los chicos. He de comprobar cómo está la barba de Miguel y cuan orgulloso está él de ella. Segundo, Benny se afeitó ayer por completo y no se lo he dicho directamente pero si indirectamente: está feo de cojones. Este no folla en dos semanas y eso que es un chulo playas. Tercero, José, el falso alemán con cara de sudamericano me ha de enseñar sus bíceps y ver si han progresado. No os alarméis pues esto era muy normal. A Miguel lo solían parar por la calle para decirle lo awesome o marvelous (si eran británicos) que era su barba. Benny me decía de dar la vuelta al Crane Lane y contar el número de chicas que le miraban (ahora ninguna, os lo aseguro). José ha pasado de ser un barril a ser una columna de mármol, pura seducción es lo que desprenden sus bíceps a sus 26 años. Estos dos últimos están tan preocupados por su envejecimiento, que ya usan cremas.

A modo de resumen y ya pare despedirme de este post tan desvariado: el verano se está acabando, es una realidad y hay que asumirlo; he de mantener mi media de expediente altamente beneficiada por mi Erasmus; dormir más es el objetivo de este curso; Sara no va a tener palabras de reproche para mí (las buscará y me las escupirá en la cara cuando rechace alguno de sus Top 5 Christmas reads); mis chicos del norte me esperan; aprender francés (la lengua, no hacerlo) es un must do it para este curso académico. Por último, hoy se cuenta el bote de propina y hay la cantidad suficiente para un libro.

Lo olvidaba, el sábado haré una excepción y me emborracharé (al menos, eso dicen las previsiones altamente correlacionadas con los años anteriores). 

Paz y leer el Quarz. 

martes, 26 de agosto de 2014

Lo que me enseñó mi amigo Cherry

Alba se ha ido hoy por la mañana a emprender la aventura que empecé yo hace ya casi un año (faltan diez días para hacer un año). Aitor la empieza mañana. Quien pudiera repetir me digo durante estos días. La semana pasada recordaba con Sara algunos momentos aunque realmente todo esto es agua pasada. Aun así, todos estos acontecimientos no hacen más que alimentar mi deseo de volver a irme una temporada y dejar atrás la rutina de Pineda de Mar. Puede que definitivamente lo que necesito es independizarme.

Probablemente este pasado fin de semana fue alguno de los mejores que haya tenido durante este verano. Después de una frenética tarde en Barcelona, conseguimos juntarnos para despedirnos de Alba. La tarde en Barcelona no pasó sin incidencias pues volví a toparme con un servicio de restauración maleducado. Todo y que su café y su pastel de chocolate estaban deliciosos, el servicio de cafetería de We Pudding era de lo más lamentable. Jamás me han atendido con “Rápido que voy de culo” y aun así he tenido que repetirlo varias veces. Sin embargo, el lugar era genial y estaba ambientado en David el Gnomo donde había champiñones gigantes a modo de lámparas. Para quemar parte delas 800 calorías que tragué con aquel pastel, andamos hasta la calle Roselló 158 para visitar la librería Re-Read de la que había leído hacía meses en El País. Se trata de una librería low cost y te permite comprar hasta cinco libros por 10 euros. Todos son títulos posteriores a los noventa aunque la librería tiene una sección de clásicos. Los libros son de segunda mano y algunos tienen aún la etiqueta del Opencor o el Alcampo pegada en la cubierta. Es un lugar pequeño pero muy tranquilo. Además de buen precio, la librería también compra libros de segunda mano a euro la unidad (una oportunidad para perder un poco de peso literario Sara). Una adorable pareja de jubilados vendió dos bolsas repletas de libros en los que al menos había 50 o 70 euros.

No sé qué tienen estas noches con los amigos que siempre acabamos haciendo referencia a los buenos tiempos de instituto y recordando viejas glorias como la historia de un chico al que le llamábamos Zapacaca en honor a una mierda que pisó y con la que fue al aula. Esto y unas piñas coladas cargadas hicieron que nos llamaran la atención en la terraza. A los 21 años, aún nos queda parte de aquel niñato de instituto.

La vuelta en tren con Mireia me hizo llegar a la conclusión que el hecho de querer moverme y cambiar de rutina no era un deseo único en mí sino que ella también lo estaba deseando e incluso puedo decir que en ella era más intenso. Es Mireia quien había estado rezando por la existencia de algún programa de becas o convenios con Suramérica todavía abierto En mi caso mi deseo incluye poder acercarme más a Sara y me imagino cruzando la ruta 66 con ella mientras se broncea nuestra blanca (en su caso, blanquísima) piel.

Esta es mi última semana de trabajo lo cual supone el fin de mis ingresos estivales. Desde la perspectiva económica me da pena pero desde la perspectiva existencial (si se puede llamar tal cual) no siento ninguna lastima. Llevo cinco veranos haciendo este trabajo y lo más útil que he hecho ha sido grabar pulseras personalizadas como la que le gravé ayer a un hombre bastante hecho polvo llamado Cherry. De hecho quería hacer un inciso porque después de atender a este hombre vi lo importante que es guardar la compostura con gente creepy y saber crear conversación, acercarlo a ti, ganarte su confianza y al final convertirte en su amigo. Así lo hago yo, no te puede temblar el pulso porque esta gente son como las mascotas, huelen el miedo y la simpatía es tu mejor arma. Esto es algo que me enseñó mi jefe quien tiene casi dos decenas de clientes peculiares y con todos se lleva a las mil maravillas. Esto me obliga a corregirme y decir que aunque puede que lo más útil que he hecho ha sido manejar la máquina Gravograph, estar de cara al público te da seguridad y te enseña a cómo lidiar con gente peculiar como mi amigo Cherry. Todo y eso, durante este año que viene toca conseguir subir un escalón e iniciarse dentro de mi campo de estudios tal y como casi logro este verano.

Sara llega el lunes, el alcalde Trias la recibirá con todos los honores correspondientes.


Llevo casi tres semanas viendo Friends y he de decir que Mónica está buenísima. 

martes, 19 de agosto de 2014

Lo que el New York Times me enseñó esta mañana

Esta mañana me he levantado y he encendido el ordenador antes de hacer un poco de ejercicio mañanero. Para mi sorpresa, se me ha presentado este artículo del súper cool periódico New York Times (“God bless America! Hell ya!!) hablando sobre unos ejercicios de siete minutos de duración. Es perfecto he pensado. El objetivo de estos ejercicios es engrasar bien el cuerpo y hacerte sudar de buena mañana. Y hay que decir que tal y como dice el artículo, cada uno de los ejercicios los notarás incomodos. El lado bueno es que solo son siete minutos. Así pues durante aproximadamente treinta segundos cada uno, haces un juego de pies, brazos y resistencia que harán descubrir tus puntos flacos. Yo he conseguido hacerlos todos menos los dos últimos pues aún me queda mucho por mejorar en resistencia de brazos.

Por otro lado, ya queda menos para acabar de trabajar. Por un lado tendré el doble de tiempo para dedicarlo a asuntos personales. Por otro lado comenzaré a comerme mis ingresos tan rápido como mi perra solía vaciar el cazo de pienso. Solo me queda depender del Estado cual parasito. Así pues no he descartado la posibilidad de buscar un trabajo de fin de semana. También puedo escribir un bestseller y hacerme rico.

De todas formas, Jonatan Franzen me ha enamorado con su narrativa en el libro que ya hace tres semanas que compré Las correcciones. Sin embargo, la innumerable lista de tareas me impide dedicar tantas horas como querría al propio libro. Quizás debería estar leyendo en vez de escribir este blog. Me está encantando el libro porque hace un retrato estupendo de la sociedad. El libro hace un retrato de la sociedad americana de la última década del siglo veinte (para los que no sepan cual es esa última década, hablo de los noventa) pero yo creo que se asemeja muy bien a la sociedad española. Yo solo sé que mi madre se parece mucho a Enid.
Para acabar, en estas últimas dos semanas afronto la despedida de Alba quien marcha de Erasmus a Finlandia y también me reciben las sextas o séptimas fiestas de pueblo. Esta vez no pienso beber otra cosa que no sea cerveza o agua de Valencia. El año pasado en la despedida de Mireia y mía, fui envenenado con unos licores caducados que guardaba el padre de Alba en el bar. Aun así, sospecho que el detonante de todo aquello fue el chupito de Beefeater que me endosaron. ¿Resultado? Mi dosis de alcohol ha sido reducida sustancialmente. Aunque durante Erasmus bebí, reduje mi dosis alcohólica y ahora he dejado atrás esa época adolescente.

El tiempo sigue inestable, ahora mismo asoman unos nubarrones detrás de la colina donde está la Ermita de Gràcia. No me quejo porque el verano está siendo suave, sin altas temperaturas y el único problema está siendo que la mantequilla tarda más en ablandarse de lo que habría tardado el verano anterior.

A propósito, ayer escuché en televisión que han descubierto el fármaco definitivo para acabar con la alopecia. El único requisito para que este funcione, es que la persona que lo tome tenga diagnosticada la alopecia. Explico esto porque ayer vi algo alucinante a la par de asqueroso. Era algo antagónico. Un ruso casi calvo pero con más pelo en la espalda del que jamás había visto. A decir verdad, me recordó a mi compañero asturiano Miguel quien tenía una plaza de toros en la cabeza y en la espalda tenía un jardín. La única diferencia entre el ruso y él, es que Miguel se depila la espalda y que Miguel tiene más sexappeal que aquella botella de vodka andante. El hombre iba con su madre (quizás era su abuela porque estaba muy desmejorada) quien creo que había decidido combinar el color canoso de su pelo con el resto de la indumentaria pues lo llevaba todo de color plata.


Nasdrovia a todos.

sábado, 16 de agosto de 2014

Sobre qué hice durante mis vacaciones blogueriles

A los siete días, volví a la luz. He vuelto sí. La semana pasada hablaba de un batido/gazpacho/puré de depresión, soledad y agobio fruto de: las ideas que inundaban mi cabeza de cara al futuro; la decreciente relación social que tenía con mis amigos (cada vez más baja que el interés del bono alemán a diez años); la necesidad de tener que tomar una serie de decisiones pero no sabía ni en qué orden ni cómo. Así pues decidí poner el blog en pausa. Lo sé, fue duro, todos aquellos fieles lectores (más fieles que los votantes de Convergencia i Unió) se pueden haber sentido abandonados pero aquí estoy, de vuelta.

Esta semana me ha ido muy bien, necesitaba esto, necesitaba desconectar. Cada vez que dedicaba el tiempo a otras cosas que no fuera escribir en el blog, una vocecilla parecida a la de mi madre y llamada conciencia, no paraba de repeterime “No estás escribiendo eh…tanto rollo y al final nada…”. Así pues, harto de encontrarme cada mañana con el dilema de escribir o aclarar mis ideas, decidí parar unos días y analizar la situación. Sara se asusta cuando me ve tan en éxtasis porque parece que me haya tomado algo.

¿Qué he hecho durante esta semana de vacaciones blogueril? Leerme más blogs.

Para empezar, decidí comenzar a poner orden en mi círculo como lector de blogs. Había alcanzado un nivel en el que parecía un yonkie amateur probando todo tipo de drogas. Blog que descubría, blog que añadía a favoritos; parecía mi madre con los blogs de cocina (si vierais su carpeta de marcadores, os daba un patatús). Así pues he decidido arrancar el problema de raíz y quedarme con los cinco blogs que me han ayudado hasta ahora a mejorarme a mí mismo. No pretendo hacerles publicidad sin más, solo pretendo explicar por qué me parecen tan buenos y tan entretenidos para seguir.

1) Vivir al máximo es un gran blog de desarrollo personal. Lo escribe un tal Ángel que viaja por el mundo y tiene un negocio online y bla bla bla. Eso no es lo interesante. Lo interesante es que viaja por el mundo y mientras cuenta su vida, hace reflexiones profundas que te enseñan o como él mismo dice “Aportan valor”. Lo que más me gusta de él, es que como yo, se preocupa por sus ahorros y tiene varios artículos sobre finanzas personales y desarrollo personal. Llegué a él a través de su artículo sobre por qué no hacer un master y a raíz de él, llegué a Marina.

2) Marina es estupenda. Lleva casi diez años escribiendo en massobreloslunes. Ella escribe sobre todo tipo de cosas pero sobretodo sobre su vida. Su vida mola, ella lo sabe y lo reconoce. Cuando Marian escribe, es capaz de ser muy cercana y eso es lo que más me gusta de ella porque como dice ella “Los humanos como asquerosamente parecidos unos a otros”. De ella he aprendido muchos trucos y mucha motivación para escribir más y mejor. Me cae bien porque es cercana y espontánea. Sara reconoció lo cool que era yo cuando se enteró que Marina me seguía en Twitter.

3) A James Altucher lo descubrí hace poco y Sara está asustada ante la posibilidad de que se haya convertido en mi nueva estrella a seguir. Sin embargo, yo no me qeujo cuando la veo fangirlear con Charlie o quien quiera que siga en Youtube. Altucher es la ostia, es un tío sincero y directo. Altucher escribe sobre emprendimiento, escribir mejor, libros y finanzas personales y sobre todo, sobre su vida diaria. Para mí es una mina de oro de conocimiento y experiencias. Este hombre ha ganado millones de dólares, se ha arruinado varias veces, se ha casado, divorciado, casi suicidado y tenido hijos. Me gusta mucho por su claridad, es detallista cuando escribe y da consejos útiles. A parte de su post sobre finanzaspersonales, tiene otros granes post como por ejemplo, como hizo perder 2 millones a Yasser Arafat (responsable de que Palestina esté como está ahora y no me da miedo a decirlo) u treinta y tres consejos para ser mejor escritor.

4) El espectador digital lo lleva Eduardo Archanco. Un tipo muy sensato y a quien se le ve informado de las cosas sobre las que habla. Me gusta la tecnología y con Eduardo puedo enterarme de las últimas tendencias, estrategias, polémicas en red, etc.

5) Como estudiante de economía, he de estar enterado de la economía y dado que en este país, los periódicos económicos son una soberana mierda y lo que único que hacen es crear alarma, he de leer a gente que entienda de lo que habla. Alejandro Nieto escribe El blog salmón y él es ingeniero informático pero también experto en economía de a pie. También escribe en el blog de tecnología Xataka.

A parte de estar leyendo blogs, he estado haciendo otras cosas. Por ejemplo, he decidido que en cuanto acabe de trabajar, empezaré a leer sobre el ajedrez. Voy a aprender a jugar al ajedrez. Algún día de estos, cuando haya entrado de lleno en el aprendizaje de ese juego tan nerd, os explicaré los numerosos beneficios que tiene para la mente. ¿Por qué he decidido esto? Porque me preocupa hacerme viejo y atrofiarme principalmente. Además, hace tiempo que quiero jugar. Me descargué una app para el móvil y el propio ordenador me gana. Una vergüenza. 

Además de ajedrez, me gustaría escribir fuera de este blog pero ese asunto puede que lleve mucho más tiempo. 

También he estado leyendo sobre mi futuro profesional y aclarándome las ideas a través de un artículo de Ramit Sethi sobre el trabajo de tus sueños. Es una persona muy sincera per a veces le da muchas vueltas a una cosa para decir solo una. Por otro lado, harto de las comisiones que me carga LaCaixa hasta abrir la puerta de la sucursal, estoy pensando en seriamente en abrirme una cuenta en otro banco. 

A parte de mi obsesión personal, la semana ha transcurrido sin grandes noticias. El jueves amaneció sin agua en todo el pueblo. Un reventón me hizo ir al trabajo sin ducharme por segundo día. Tuve que ir a comprar ocho garrafas y la gente comenzó incluso a llevarse el agua de la fuente. Las necesidades gástricas son invenciblesr. Afortunadamente la falta de agua se vio compensada con varios días de tormenta que provocó un efecto caracol de las playas hacia el negocio en el que trabajo. Hordas de turistas buscaban refugio en él. 

Ahora me preparo para una nueva Only Boys Night Out en la que me siento totalmente emocionado al haber sido yo mismo el que ha movilizado al personal. Esta noche voy a Malgrat de Mar, las única barrakas en las que te registran la mochila antes de entrar. El año pasado tuve que beber vino Don Simon con zumo de piña caliente. Este año no caeré en esa misma dura y áspera piedra. Voy a cenar en un bar que hace años que no piso. En mi opinión lo único bueno que tienen es la hamburguesa, hecha a mano. Las patatas bravas están bien pero no son nada especial. La Torre 2 se llama. Un día os hablaré de la fórmula que utilizo para puntuar un restaurante. 

En dos semanas viene Sara a Barcelona y he de pensar en planear (antes de que lo haga ella) su visita turística a través de la ciudad. Sin embargo mi malvado plan es esquivar todos los turistas cocidos y enseñarle lo mejor de la capital catalana. Como a Sara le guste todo el mundo que habla en catalán, voy a tener un serio problema de competencia.

El otro día comentaba con ella que su visita coincide con el aniversario del día en que nos conocimos en el vuelo 563 de Aer Lingus. Todo muy americano. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Estancamiento existencial digerido con paella y alcohol

El día de fiesta empezó con mal pié. Me encontraba muy solo y sin ningún plan emocionante y cargado de adrenalina con el que destacar aquel único día de fiesta antes de volver al trabajo. Ni siquiera tenía a mi novia cerca para hacerme un poco de caso. Unos trabajaban, otros de vacaciones y otros sencillamente, no estaban disponibles. Me pasé toda la mañana adecentando la habitación después de estar revuelta durante una semana y buscando los calcetines detrás de la cama. A media tarde mi depresión ya era latente. Había estado leyendo durante varios días blogs que creaban (muchas) ideas en mi cabeza y todo se volvía como una espiral de tener mucho y nada al mismo tiempo. Empecé a notar que estaba estancándome y comencé a plantearme la posibilidad de tener alguno de los síntomas del que Marina llama burnout existencial. Sara que me entiende y me escucha, me dijo algo sensato y simple: relájate. Lo mismo que Marina en su post.

Tras un viaje fallido al Carrefour en busca de un buen muesli para desayunar y tahini para hacer hummus, volví a casa apenas media hora antes de ir a ver a Mireia al camping en el que trabaja y zamparnos un platazo de paella tamaño vasco. Cuando me dijo “Paella, en el camping” la desconfianza me inundó. No podía haber buena paella en un lugar como aquel pero cuando vi aquello, a punto estuve de comenzar a venerar una nueva diosa. A parte de hacer pensar a su jefa que ella y yo éramos novios y seguirle la corriente todo el rato, no hubo ningún acontecimiento más a destacar. El ambiente en un camping es genial, me habría gustado que mis padres me hubieran llevado de vacaciones a un camping. Allí el ambiente es menos artificial, es más familiar y humano. Puedes ir a la parcela de al lado a pedirle pan y tú le das servilletas, haces amigos, haces sangrías o paellacas como la que me comí ayer. Los adolescentes se juntan entre ellos y hacen sus fechorías veraniegas. Los chicos adolescentes del camping son como cazadores, tienen un tiempo y un espacio limitado para cazar y el que consigue más y mejores presas, tiene mayor reputación entre su Camping Clan (esto me lo acabo de inventar). Con suerte, alguno tendrá un amor campero de verano. Los cotilleos deben volar entre parcela y parcela. Otros jóvenes se escapan para salir de fiesta, otros más pequeños se han de quedar jugando al ping pong.



Nos escapamos para irnos a barrakas de Santa Susanna en las que el ambiente era más bien triste. Parecían unas barrakas de +16. Estuve ayudando a Mireia a trazar su venganza sentimental entre Badoo, páginas de contactos homosexuales y Tarot pero la chica sigue sedienta de sangre. Mucho más incluso después de haber leído en Enfemenino, otros casos de venganza frustrados. Estuve bebiendo cerveza mala toda la noche, mee un montón y para acabar, me metí un chupito de Jack Daniels. La chica de la barra nos miró incrédula a Enric y a mí ante nuestra demanda pero aun así, obedeció y se quedó ahí delante esperando ver nuestras caras de sufrimiento. Aguanté el concierto hasta que cogieron a dos borrachos de la pista y les afeitaron (mal) la cabeza. Cuando esta mañana sus madres los vean, no los conocerán.

Escribí varios tweets borracho y decidí poner en pausa este blog durante una semana al menos. El tiempo que me haga falta para poder aclarar todas mis ideas. Sé que esto será duro para la inmensa cantidad de lectores que tengo. Mis fans se suicidarán, releerán antiguos posts para saciar su sed y gritarán entre lágrimas “Vuelveeee!”.


Volveré, más pronto de lo que pensáis. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Cuando la mantequilla y mi cuerpo se asemejan en textura

Con el calor que hace últimamente, me siento muy chafado, sin fuerzas o cerebralmente espeso para escribir. Tampoco me ayuda el hecho que tenga tan poco tiempo libre y siempre me van surgiendo asuntos que resolver durante las mañanas. Sin embargo, siempre intento hacer un poco de struggle bloguero y escribo un día sí, un día no. Algo que sí he hecho estos días, ha sido leer muchísimos blogs pues desde que empecé, he descubierto un nuevo mundo de información gratuita y desarrollo que es muy útil en los tiempos que corren.

Con la humedad que hace hoy, me es difícil recordar todos los blogs que he estado visitando. Como siempre, he estado leyendo un poco más de massobreloslunes porque Marina sabe contar las cosas y narrar esa cotidianidad con la que todos nos sentimos identificados. Últimamente vuelvo a leer el blog de Vivir al máximo porque fue el blog con el que empecé a replantearme todo de nuevo y pensar si lo que estaba haciendo era lo que de verdad quería hacer. Soy la versión blogger-addicted de Sara, ella puede estar tres  horas poniéndose al día con sus youtoubers diarios y después, leerse un tocho de 600 páginas en apenas día y medio. Algo me dice en mi interior, que esta chica acabará haciendo algo relacionado con los libros porque desde luego, los quiere más que a mí. Ayer noche estuvo recomendándome libros vía Skype hasta la una de la madrugada aunque en su perfil de Goodreads me esperan otros veinte o treinta favoritos a parte. Aunque ella no lo crea, creo que tiene buen gusto.

Por otro lado, he decidido que este curso que viene, voy a despegarme mucho más del móvil. He llegado a la conclusión que estoy muy pendiente del móvil,  como si estuviera a la espera de una llamada muy importante. Mucho tiempo lo pierdo contestando whastapps al minuto o consultando Facebook. Mi productividad estudiantil lo notará y yo animo a todos aquellos que están como yo, a apagar internet en el movil durante las horas en las que necesitamos trabajar y centrarnos en lo que debemos. Este año estuve utilizando una app de Google llamada Pomodoro. La aplicación me bloqueaba durante 25 minutos todas las páginas webs potencialmente peligrosas para mi productividad pero no podía bloquearme Whatsapp así que su eficacia no era del 100%. Después de esos 25 minutos, la aplicación me daba cinco minutos de descanso para visitar todas esas páginas que anteriormente había bloqueado y darme una dosis de red social.

Otra de las cosas que intento hacer desde hace días, es investigar un poco más sobre los potenciales caminos profesionales que me apetece seguir. He estado visitando varios career planners aunque no me gusta ese concepto de “planificar tu carrera profesional” pues la vida da mil vueltas. Sin embargo, es muy útil para conocer caminos que desconocía, estudios o incluso empresas y sectores de los que no tenía constancia de su existencia. Una cosa está clara: no veo mi vida girando en torno a Pineda de Mar, ciudad dormitorio en la que todo está tan estancado. Ya os hablé una vez de la villa en la que vivo, vuelvo a tener esa necesidad de cambiar de aires pues desde que he vuelto, lo único que cambió, fue una antigua casa que han derribado.

Por último, estoy sopesando la posibilidad de abrir un nuevo blog más enfocado a lo que estudio, sin embargo, aunque todavía es un proyecto sin forma, he de leer un poco más sobre él y como quiero y debo enfocarlo.

 Solo quedan 23 días para ver a la princesa vasca.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Viaje al pasado: la peluquería

Vengo de la peluquería donde me he cortarme el pelo a un nivel aceptablemente corto pero que al mismo tiempo, conserve el sexappeal del que Sara se siente atraída. Lo que he visto en la peluquería ha sido pura cotidianidad, una capsula del tiempo.

El hombre que hoy me ha cortado el pelo, es el mismo que me cortaba el pelo cuando era pequeño e iba a otra peluquería regentada por un pesetero. Cuando llegó la hora, este buen hombre se fugó y montó su propia peluquería, haciéndose con una buena cuota de mercado. Siempre hay que pedir hora para poder cortarse el pelo allí. Su peluquería me recuerda mucho al barbero japonés de Pearl Harbour que en la película, pasaba información al ejército japonés. Tiene unas ventanas muy grandes, por lo que puedes ver la plaza y una calle principal. El peluquero puede ver pasar a la gente, saludarla y ver a sus clientes, comprobar cómo se peinan o las últimas tendencias. Llevo unos diez o doce años yendo a ese peluquero y desde entonces, pocas cosas han cambiado en ese establecimiento.

En una época de rebeldía y cuando me encontraba en la edad más gilipollas del mundo, la adolescencia, me cambié de peluquero y me fui a una con más estilo. Sin embargo, esta nueva peluquera a que además de ser una cotilla y trabajar para la CIA del barrio recopilando información, me cobraba once euros por lavar y cortar. ¿Acaso tengo el pelo largo? ¿Acaso me has preguntado si quiero que me lo laves? En aquel lugar, las yayas campaban a sus anchas y contaban las mil doscientas treinta y tres penas que sufrían; eso sí, el sofá era de lo más cómodo. A todo esto, no quiero decir que mi actual peluquero corte y peine como un franquista, es excelente pero maneja menos estilos que la cotilla de barrio a la que fui durante cuatro meses.

La peluquería que se llama como el peluquero, conserva los mismos muebles con los que abrió: madera azul barnizada con tres fotos de modelos con peinados que nadie pide pero sí les inspira. En una vitrina se exponen varios frascos de perfumes que jamás nadie ha pedido y cinco sillas junto a un perchero crean el espacio donde los clientes esperan a su turno. En una mesa, comics de Mortadelo y Filemon, Zipi y Zape y Aserix y Obelix acompañan a varios ejemplares (ninguno reciente) de la revista ¡Hola! De joven, ojeaba el Interviu buscando las fotos de las chicas en pelotas para poder recrearme la vista. Siempre lo hacía cuando no tenía a nadie a mi lado. Por la tardes, el peluquero siempre ve Saber y Ganar y este responde las preguntas en susurros mientras corta el pelo; después ve los mil y una veces repetidos documentales de La 2 (no dejan de ser fascinantes).

Hoy mientras me cortaba el pelo, en una de las sillas, un abuelo leía el Marca. Como el peluquero solo habla con la gente mayor que conoce (como con mi padre), el silencio se había hecho en la peluquería y solo se podía oír el ruido del aparato del aire acondicionado. El peluquero que debía haber visto a través del espejo que el abuelo leía el Marca le pregunta cómo cree que va a venir la temporada este año. “Mucho centrocampista y poco delantero” responde el señor mayor. Comienzan a hablar del Real Madrid y del Barça, como en la política, el bipartidismo campa a sus anchas. El anciano sentencia su pronóstico con un “Lo tendrían que haber vendido ya” como diciendo todo y nada al mismo tiempo.


Me cepillan las orejas y laterales para eliminar todo resto de pelo, pago siete euros cincuenta y sin olvidarme las gafas, dejo aquel paraíso climático de aire acondicionado.