Cuando estaba
en Cork cocinaba mucho. Menuda obviedad, no tenía a la mamá para hacerme la
comida. Lo pasaba realmente bien en aquella cocina que se caía a trozos con
fogones lentos y débiles. Teníamos unos cuchillos que no eran capaces de cortar
ni tan siquiera la mantequilla. Yo solía comentar que si en alguna ocasión
entraba un ladrón en casa, tendría que acomodarle en el sofá para poder
matarlo. Aquellos cuchillos eran horribles. La gente aún alucina cuando les
digo que me llevé un cuchillo en la maleta cuando volví a Rainland después de navidad.
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viernes, 17 de octubre de 2014
jueves, 2 de octubre de 2014
La terrible mermelada Diet de Hero
Estaba
embobado elaborando un estupendo trabajo sobre la maravillosa marca de
cuadernos y agendas Moleskine cuando de golpe he caído en la cuenta que llevaba
CUATRO DÍAS sin escribir. No os miento si os digo que llevo todo el día
planeando como escribir el post de hoy. A veces me despierto con la convicción
y el compromiso de anotar en mi pequeña libreta Moleskine cualquier aspecto o anécdota
del día que pueda inspirar mi post. Hoy ha sido uno de esos días aunque como siempre,
al final ha llegado un punto en el que he olvidado anotar lo que pasaba por mi
ahuevada cabeza.
Me he
levantado con un picor de garganta terrible. No exagero tampoco si os digo que
por un momento he notado como las bacterias trabajaban en “okupar” la zona
infectada. Temo que esto derive a faringitis. No hace falta trabajar en la OMS
(Organización Mundial de la Salud) para diagnosticar las posibles causas de
este constipado. La primera, el fuerte aire acondicionado que RENFE insiste en
utilizar para torturarnos cada tarde o incluso cada mañana a las 7 (A.M!!!). La
segunda causa puede haber sido el haber compartido material escolar con la
compañera de la izquierda ya de por si enferma. Mi diagnóstico final es que ha
sido una combinación de las dos reforzadas por un golpe de mal karma al reírme de la voz nasal de la
chica.
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