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martes, 23 de septiembre de 2014

La formula uno de la preparación de maletas

Si hacer la maleta fuera un deporte, yo habría conseguido la pole. 32 minutos (minuto arriba, segundo abajo). Vuelvo a tener esa sensación previa a hacer un viaje como si estuviera a punto de iniciar una operación encubierta en el desierto sirio. De hecho cada vez que tengo una cita de este tipo, coger el tren de casa se convierte en un momento muy tenso. La última vez que fui a Bilbao, tuve que recorrerme la mitad del servicio de metro de Barcelona para poder llegar a tiempo para coger mi querido Alvia sin enchufes. Lo pasé muy mal y casi me deshidrato. Esta vez no voy a Bilbao en calidad de turista aunque aún me deben quedar unas cuantas estancias más para conseguir el título de Visitante de la Casa.

Debería estar casi de camino a la cama pero mi compromiso con vosotros y con este blog me obliga a escribiros y deleitaros con un poco de mi arte. Sospecho que estoy incubando un constipado. Noto la garganta un poco seca y durante la mañana he tenido media docena de esos estornudos que encienden las alarmas del misil resfriado. La buena noticia que es que al muela del juicio ha dejado de pelear. Espero que mi condición de roble me haga vencer a las legiones bacterianas aunque el gélido aire acondicionado de RENFE puede que no ayude. Es más, ahora estoy pensando que en vez de recortar en sanidad para ahorrar en presupuesto, deberían recortar en aire acondicionado y ahorrarse unos cuantos resfriados.

Desgraciadamente el famoso vagón silencioso del que tanto habla Jose María Iñigo en la radio, aún no está disponible. Eso pone en riesgo el silencio que espero que haya a las 7:30. No pienso aguantar más niñatos maleducados hasta Haro. Pienso correr al vagón restaurante, pedir un té y arrojarle el agua hirviendo al primero que no respete al resto de pasajeros del coche número dos.

Me noto muchísimo más motivado respecto a la universidad, aquella nefasta semana pasada que empecé con tan mal pie, ha remontado rápidamente y ahora me encuentro haciendo planes, investigando y lleno de fuerzas. Hoy hablaba con una compañera de tren sobre neurociencia, neuropsicología, escuelas con enseñanza libre y prácticas. ¿Os imagináis observar a un grupo de primates durante ocho horas al día? Observando la conducta de los primates, como se pelean entre ellos. Que el sujeto número uno corteje con el sujeto número dos y el sujeto número tres sienta celos por como el sujeto número dos ha dejado de hablarle. Obviamente las dos señoras sentadas a nuestra izquierda han alucinado. Me encanta ese momento en el que hago contacto visual con un desconocido y ambos pensamos lo mismo. La otra señora deseaba que me callara y le dejara leer el Saber vivir pero eran las 2 de la tarde y estaba en horario legal para poder rajar todo lo que quisiera.

Hoy una tercera persona me ha dicho que me voy de vacaciones. Cierto, hago una pequeña “escapadita” pero soy tan responsable y tan buen estudiante, comprometido con el uso eficiente de los recursos que el estado decide invertir en mí, que he decidido llevarme todo el trabajo de universidad a Bilbao. Tengo que llevar a cabo una simulación sobre la importación de un juego de laboratorio para niños y el asunto está alcanzando un guión de película más largo que Star Wars. Tengo seis horas de trayecto hasta las Vascongadas y por tales razones, he decido llevarme entretenimientos tan amenos como los fundamentos de la fiscalidad española. Tengo Choose yourself de James Altucher en el Kindle. Ahí lo dejo.

Esta no es una simple visita a las Vascongadas, es una segunda batalla. Una batalla por ver quién es el más fuerte. Primero me ofrecerán una caña. Seguirán el ritual con un pintxo de tortilla o cualquier otra especialidad típica vasca. Te retarán a tomarte una segunda y si la cosa se alarga quizás una tercera. La tía de Sara cree que aguanto bien el tipo. Eso quiere decir que me estoy labrando el respeto del Norte. Sin embargo, no habrá respeto hasta que me coma una de esas guindillas riojanas que intento venderme el abuelo de Sara.

El jueves vamos de pintxos para hacerme un poco el vasco. El sábado hará exactamente un año que los dos nos escapamos de aquella primera fiesta que la ESN (Erasmus Society Network) de Cork organizó y corrimos a casa como jóvenes adolescentes que hayan hecho algo malo. A propósito, un estudio de la Unión Europea reveló ayer que el 33% de los estudiantes Erasmus había encontrado su pareja estable durante su estancia en el extranjero. Es más, un millón de bebés había nacido desde 1987 a raíz de Orgasmus. 

Ahora estoy en la cama, a oscuras escribiendo con el portátil sobre una de estas cómodas plataformas acolchadas para ponértela en las piernas. Esta goza además de una pequeña lámpara que posiblemente de tanto retorcerla ha dejado de funcionar.
Sin más dilación, me despido de vosotros.

Agur eta bona nit.



jueves, 11 de septiembre de 2014

Y ahora le toca al ajedrez

De pequeño mi padre nunca me intentó inculcar ningún tipo de afición. Es más muchas veces para él, cualquier cosa que requiriera comprar algo o una inversión en tiempo, era una chorrada. Volar una cometa era una chorrada; hacer un puzle era una chorrada y así hasta incluso los deportes. Ha sido durante estos últimos años, con la cabeza mucho más amueblada cuando he comenzado a sentir interés por diferentes actividades que no fueran: salir con los amigos, ir de fiesta, navegar por internet o ver la tele. Hace cuatro años por ejemplo, comencé a interesarme por la simulación aérea o leer blogs de Erasmus (así fue como acabé creando el mío) y viajes (lo que despertó aún más mi sed viajera). Después comencé a leer más y me aficioné también con las series. Me fui a estudiar al extranjero y conocí a más gente curiosa como yo. Me comencé a interesar por la actualidad geopolítica y económica.  Entonces volví a casa y llegamos hasta aquí, el blogging.

Hace unos meses mientras ayudaba a mi madre en la cocina estuve escuchando a un tipo en la radio, un tal Leontxo, un periodista especializado en el ajedrez. Sí, hay gente especializada en eso. Al parecer el tipo también es jugador de ajedrez y actualmente enseña a jugar a niños. Durante su aparición en radio, estuvo hablando de los numerosos beneficios que tiene este juego (aparentemente para nerds) en la mente tanto de niños como de adultos. Durante la tarde de ese mismo día, estuve haciendo un poco de investigación para leer un poco más sobre los beneficios de los que hablaba y entonces llegué a una única conclusión: ¿Por qué no había aprendido antes a jugar al ajedrez?

¿Deberíamos jugar todos al ajedrez? Pues probablemente sí. Si lo que quieres es mejorar tu rendimiento tanto en tu vida diaria como en la profesional o académica. El ajedrez tiene numerosos beneficios en aspectos tan claves como la estrategia, la planificación o el análisis.

Para empezar, este juego te hace más listo. No lo digo yo, lo dicen varios expertos los cuales no os aburriré en mencionar pero si os aburriré resumiendo qué dicen. Según estos tipos de bata blanca, aquellos que participaron en sus inocentes estudios mejoraron en campos como la lectura, la creatividad, la toma de decisiones bajo presión, la memoria o las matemáticas. Las notas de estos estudiantes mejoraron así como las decisiones que tomaban. Así pues, si juegas al ajedrez, es muy probable que tus probabilidades de aprobar historia aumenten. Por otro lado, el ajedrez no solo tiene beneficios a nivel intelectual, sino que también los tiene a nivel de salud mental. Si mi amigo José hubiera sabido, que al igual que el té verde, el ajedrez también ayuda contra el Alzheimer, probablemente ahora mismo estaría jugando a él.

Sin embargo, lo que más ha hecho llamar mi atención por este juego, es la basta relación que tiene con la planificación, el análisis de problemas, el razonamiento o la toma de decisiones bajo presión. Habilidades muy relacionadas con mis estudios.

Lo único que sé, es que hay piezas blancas y negras ¿Cómo empiezo?

¿Quién no ha pensado (o mejor, aún piensa) que el ajedrez es un juego súper nerd? Hasta yo lo pensaba durante esa época tan insegura que es la adolescencia. De pequeño mi madre me regaló un tablero de ajedrez (o quizás fue mi tío, no lo recuerdo demasiado bien) y jugué durante un tiempo. También me regaló un libro de ajedrez para niños (Jaque mate en la ciudad del ajedrez de Piers Harper) pero jamás me lo acabé de leer. Nunca he jugado demasiado bien, más bien, he de reconocer que no se jugar y mi estrategia de atacar únicamente por el extremo derecho o izquierdo debe ser pésima.

Esta mañana, después de casi una hora de investigación matinal en busca de un libro con el que poder iniciarse en este deporte, he dado con uno y solo uno. Solo quiero hablar de uno porque a la gente no le gusta tener que coger un poco de aquí y un poco de allá. He estado leyendo un montón de discusiones en blogs de ajedrez, clubs de ajedrez y un montón de páginas que acaban en ajedrez. ¿Al final sabéis con qué me he quedado? Con Yahoo Answers: Tratado General del Ajedrez. I: Rudimentos  de Roberto Grau. Es perfecto. No tiene misterios y si queréis empezar como voy a empezar yo, este es el libro. Es claro, ameno, básico y lo importante: ENSEÑA. He leído un poco por encima y es la pera limonera. Antes continuar, he de decir que os he engañado. Un tratado tiene tomos y como tal, este tiene cuatro. De básico hasta avanzado. ¿Quién soy yo para considerar si un tomo es básico o avanzado? Pues nadie, pero lo hago. Por orden de tomos: Rudimentos, táctica, conformación de peones y estrategia superior.




Aprender a jugar al ajedrez mediante la lectura puede parecer a algunos tan aburrido como aprender a cocinar con un libro de recetas. Una imagen vale más que mil palabras y por esa razón tengo un Plan B. Después de investigar un poco más más sobre Leontxo, descubrí que era (y es) un crack del ajedrez que en la actualidad analiza y comenta las partidas de ajedrez de todo el mundo. De casualidad encontré una serie suya dedicada a enseñar este deporte y debo decir que lo explica genial. No os asustéis por la calidad de la imagen estilo cinta de orientación de la Iniciativa Dharma, es así.




Puede que 21 años sea un poco tarde para iniciarme en el ajedrez pero supongo que nunca es tarde para empezar si lo que uno quiere es conseguir sus beneficios.
Esta ha sido mi primera semana (y última) de vacaciones antes de empezar la universidad. Estoy satisfecho con la productividad que le estoy sacando. A día de hoy, estoy al día con mi circulo blogueril; estoy listo para afrontar mis desafíos académicos y profesionales y he comenzado la odisea tarea de conseguir una empresa que me quiera para hacer prácticas ya sea en Bilbao como en Barcelona. Este fin de semana además, voy a participar de voluntario en una carrera solidaria. Ahí es ná.


Ayer tomando algo con mis amigos, me dijeron que desde que estoy con Sara, me ven más cercano y afable.  

viernes, 22 de agosto de 2014

Stop asking everything, get the right information

Estaba leyendo uno de los artículos del blog de mi queridísimo James Altucher. En él, comentaba brevemente la necesidad de tener una opinión y no temer hasta lo más profundo de nuestro ser lo que los demás puedan pensar sobre lo que digas. Pues bien, me aburre la gente que se hace la tonta. Es más, no me gusta. Esa gente que te preguntan una cosa y luego se la vuelven a preguntar a otra persona. Parece que se limpien el ano con tus palabras. Me molesta cuando la gente se hace la lerda y hace preguntas que podría resolver por sí misma pero prefiere preguntarlo y que se lo den hecho antes de intentarlo. Cuantas veces me habrán preguntado “¿Cómo solicito la beca general?” y yo amablemente les he pasado el link o le doy las instrucciones. Sin Embargo cuando la misma persona me lo pregunta más de una vez, le contesto “Busca en Google, hay incluso una calculadora bastante aproximada sobre la cuantía que te corresponde”. Yo animo a la gente a que trabaje y se busque las habichuelas igual que me las intento buscar yo. Cuando tuve que irme a Irlanda, nadie me buscó un lugar donde vivir, ni me dijo que Bishopstown estaba a tomar por culo, entré en Google Maps y lo comprobé por mí mismo.

El primer año de carrera, a mi compañero Carlos le quedó una. Una mañana de barbacoa, a pocos días del examen de recuperación le pregunté cómo lo llevaba: pensaba que el examen era en septiembre. A parte de darme las gracias por decírselo, se puso nervioso aunque le ahorré un disgusto. Sin embargo este tipo de cosas le ocurren mucho a Carlos. El otro día, mientras estábamos haciendo unos mojitos en casa de una chica, Carlos me preguntó cuando venía Sara y minutos después, me volvió a preguntar. Fue decepcionante. Es la típica persona que busca la información en otros en vez de buscarla en otros. A todo esto y aunque Carlos no leerá esto, hay que decir que el chico es un trozo de pan.

Cuando conocí a Sara, una de las cosas que me gustaron, fue que buscaba información. Información es poder. Una noche me confesó que antes de llegar a Cork había descubierto mi blog de Erasmus (“What an honour” I said). Cuando entre Sara y yo surgen dudas de cara a un tema, no duda en consultarlo en internet. De ahí que sea una maniática de la planificación. Si no sabemos cuánto vale el MNAC un domingo, su buscador mental Euskoogle está en macha. Más rápido que Siri.  

Mi ex compañero de piso Benny era un experto en doing some research como decía él. Cuando se le presentó la posibilidad de hacer investigación de la mano de ABB en una central térmica de Charlotte (USA), se pasó varios días investigando sobre la central y su centro de investigación. Se pasó mañanas retocando el currículum y una carta de motivación. Estaba preparado para cualquier pregunta. A Benny también le encanta la música y es de los primeros en saber cuándo viene un grupo musical. Así fue como acabé con él en Dingle, en un festival de música y nos perdimos en Mount Eagle un siete de diciembre.

Mi recomendación a todos aquellos despistados o vagos es que hagan el favor de prestar más atención cuando alguien se molesta en darles información. Así mismo, hoy en día internet puede enseñar hasta a contar. Si no te decides entre comprar la Nikon P500 o la P510, entra en internet y busca un comparador. No solo resolverás tus dudas, aprenderás a usar internet. Mi madre se ha convertido en toda una capitana de barco navegando por la red. Se hace su propia declaración de la renta y no necesita a sus hijos para reservar una habitación de hotel.

En los tiempos que nos ha tocado vivir, ser proactivo es indispensable y si no lo eres tú, lo será el que está detrás de ti. Cuando me llamaron del Banco Santander UK para hacerme una entrevista, había hecho toda una profunda investigación sobre el proceso de selección de la compañía. El hombre que me llamó me había dado una serie de pistas sobre el tema de mi entrevista pero apenas me dio detalles sobre ella. Me empapé de información de cara a la compañía y estuve consultando diferentes preguntas que habían hecho a candidatos anteriores. No conseguí el trabajo, pero me evitó de hacer el payaso delante del personal de HR británico.

Por último, nunca encontrarás en la tele información que valga la pena. El telediario de Cuatro copia las noticias de El País o El Mundo. Lo sé porque las mismas noticias que cuentan, las he leído yo horas antes. Para más inri, las cuentan mal y a cuenta gotas. Últimamente he estado leyendo un poco sobre finanzas personales y durante el trayecto de vuelta a Barcelona desde Bilbao, me leí Escuela de Bolsa de Francisca Serrano. Un libro claro y básico. No me acabó de gustar pero me dio muy buena base. Aplicando esto al día a día, estate al día de las cosas que te afectan y de las que no también pues de todo puedes sacar nuevas ideas. 

martes, 19 de agosto de 2014

Lo que el New York Times me enseñó esta mañana

Esta mañana me he levantado y he encendido el ordenador antes de hacer un poco de ejercicio mañanero. Para mi sorpresa, se me ha presentado este artículo del súper cool periódico New York Times (“God bless America! Hell ya!!) hablando sobre unos ejercicios de siete minutos de duración. Es perfecto he pensado. El objetivo de estos ejercicios es engrasar bien el cuerpo y hacerte sudar de buena mañana. Y hay que decir que tal y como dice el artículo, cada uno de los ejercicios los notarás incomodos. El lado bueno es que solo son siete minutos. Así pues durante aproximadamente treinta segundos cada uno, haces un juego de pies, brazos y resistencia que harán descubrir tus puntos flacos. Yo he conseguido hacerlos todos menos los dos últimos pues aún me queda mucho por mejorar en resistencia de brazos.

Por otro lado, ya queda menos para acabar de trabajar. Por un lado tendré el doble de tiempo para dedicarlo a asuntos personales. Por otro lado comenzaré a comerme mis ingresos tan rápido como mi perra solía vaciar el cazo de pienso. Solo me queda depender del Estado cual parasito. Así pues no he descartado la posibilidad de buscar un trabajo de fin de semana. También puedo escribir un bestseller y hacerme rico.

De todas formas, Jonatan Franzen me ha enamorado con su narrativa en el libro que ya hace tres semanas que compré Las correcciones. Sin embargo, la innumerable lista de tareas me impide dedicar tantas horas como querría al propio libro. Quizás debería estar leyendo en vez de escribir este blog. Me está encantando el libro porque hace un retrato estupendo de la sociedad. El libro hace un retrato de la sociedad americana de la última década del siglo veinte (para los que no sepan cual es esa última década, hablo de los noventa) pero yo creo que se asemeja muy bien a la sociedad española. Yo solo sé que mi madre se parece mucho a Enid.
Para acabar, en estas últimas dos semanas afronto la despedida de Alba quien marcha de Erasmus a Finlandia y también me reciben las sextas o séptimas fiestas de pueblo. Esta vez no pienso beber otra cosa que no sea cerveza o agua de Valencia. El año pasado en la despedida de Mireia y mía, fui envenenado con unos licores caducados que guardaba el padre de Alba en el bar. Aun así, sospecho que el detonante de todo aquello fue el chupito de Beefeater que me endosaron. ¿Resultado? Mi dosis de alcohol ha sido reducida sustancialmente. Aunque durante Erasmus bebí, reduje mi dosis alcohólica y ahora he dejado atrás esa época adolescente.

El tiempo sigue inestable, ahora mismo asoman unos nubarrones detrás de la colina donde está la Ermita de Gràcia. No me quejo porque el verano está siendo suave, sin altas temperaturas y el único problema está siendo que la mantequilla tarda más en ablandarse de lo que habría tardado el verano anterior.

A propósito, ayer escuché en televisión que han descubierto el fármaco definitivo para acabar con la alopecia. El único requisito para que este funcione, es que la persona que lo tome tenga diagnosticada la alopecia. Explico esto porque ayer vi algo alucinante a la par de asqueroso. Era algo antagónico. Un ruso casi calvo pero con más pelo en la espalda del que jamás había visto. A decir verdad, me recordó a mi compañero asturiano Miguel quien tenía una plaza de toros en la cabeza y en la espalda tenía un jardín. La única diferencia entre el ruso y él, es que Miguel se depila la espalda y que Miguel tiene más sexappeal que aquella botella de vodka andante. El hombre iba con su madre (quizás era su abuela porque estaba muy desmejorada) quien creo que había decidido combinar el color canoso de su pelo con el resto de la indumentaria pues lo llevaba todo de color plata.


Nasdrovia a todos.

sábado, 16 de agosto de 2014

Sobre qué hice durante mis vacaciones blogueriles

A los siete días, volví a la luz. He vuelto sí. La semana pasada hablaba de un batido/gazpacho/puré de depresión, soledad y agobio fruto de: las ideas que inundaban mi cabeza de cara al futuro; la decreciente relación social que tenía con mis amigos (cada vez más baja que el interés del bono alemán a diez años); la necesidad de tener que tomar una serie de decisiones pero no sabía ni en qué orden ni cómo. Así pues decidí poner el blog en pausa. Lo sé, fue duro, todos aquellos fieles lectores (más fieles que los votantes de Convergencia i Unió) se pueden haber sentido abandonados pero aquí estoy, de vuelta.

Esta semana me ha ido muy bien, necesitaba esto, necesitaba desconectar. Cada vez que dedicaba el tiempo a otras cosas que no fuera escribir en el blog, una vocecilla parecida a la de mi madre y llamada conciencia, no paraba de repeterime “No estás escribiendo eh…tanto rollo y al final nada…”. Así pues, harto de encontrarme cada mañana con el dilema de escribir o aclarar mis ideas, decidí parar unos días y analizar la situación. Sara se asusta cuando me ve tan en éxtasis porque parece que me haya tomado algo.

¿Qué he hecho durante esta semana de vacaciones blogueril? Leerme más blogs.

Para empezar, decidí comenzar a poner orden en mi círculo como lector de blogs. Había alcanzado un nivel en el que parecía un yonkie amateur probando todo tipo de drogas. Blog que descubría, blog que añadía a favoritos; parecía mi madre con los blogs de cocina (si vierais su carpeta de marcadores, os daba un patatús). Así pues he decidido arrancar el problema de raíz y quedarme con los cinco blogs que me han ayudado hasta ahora a mejorarme a mí mismo. No pretendo hacerles publicidad sin más, solo pretendo explicar por qué me parecen tan buenos y tan entretenidos para seguir.

1) Vivir al máximo es un gran blog de desarrollo personal. Lo escribe un tal Ángel que viaja por el mundo y tiene un negocio online y bla bla bla. Eso no es lo interesante. Lo interesante es que viaja por el mundo y mientras cuenta su vida, hace reflexiones profundas que te enseñan o como él mismo dice “Aportan valor”. Lo que más me gusta de él, es que como yo, se preocupa por sus ahorros y tiene varios artículos sobre finanzas personales y desarrollo personal. Llegué a él a través de su artículo sobre por qué no hacer un master y a raíz de él, llegué a Marina.

2) Marina es estupenda. Lleva casi diez años escribiendo en massobreloslunes. Ella escribe sobre todo tipo de cosas pero sobretodo sobre su vida. Su vida mola, ella lo sabe y lo reconoce. Cuando Marian escribe, es capaz de ser muy cercana y eso es lo que más me gusta de ella porque como dice ella “Los humanos como asquerosamente parecidos unos a otros”. De ella he aprendido muchos trucos y mucha motivación para escribir más y mejor. Me cae bien porque es cercana y espontánea. Sara reconoció lo cool que era yo cuando se enteró que Marina me seguía en Twitter.

3) A James Altucher lo descubrí hace poco y Sara está asustada ante la posibilidad de que se haya convertido en mi nueva estrella a seguir. Sin embargo, yo no me qeujo cuando la veo fangirlear con Charlie o quien quiera que siga en Youtube. Altucher es la ostia, es un tío sincero y directo. Altucher escribe sobre emprendimiento, escribir mejor, libros y finanzas personales y sobre todo, sobre su vida diaria. Para mí es una mina de oro de conocimiento y experiencias. Este hombre ha ganado millones de dólares, se ha arruinado varias veces, se ha casado, divorciado, casi suicidado y tenido hijos. Me gusta mucho por su claridad, es detallista cuando escribe y da consejos útiles. A parte de su post sobre finanzaspersonales, tiene otros granes post como por ejemplo, como hizo perder 2 millones a Yasser Arafat (responsable de que Palestina esté como está ahora y no me da miedo a decirlo) u treinta y tres consejos para ser mejor escritor.

4) El espectador digital lo lleva Eduardo Archanco. Un tipo muy sensato y a quien se le ve informado de las cosas sobre las que habla. Me gusta la tecnología y con Eduardo puedo enterarme de las últimas tendencias, estrategias, polémicas en red, etc.

5) Como estudiante de economía, he de estar enterado de la economía y dado que en este país, los periódicos económicos son una soberana mierda y lo que único que hacen es crear alarma, he de leer a gente que entienda de lo que habla. Alejandro Nieto escribe El blog salmón y él es ingeniero informático pero también experto en economía de a pie. También escribe en el blog de tecnología Xataka.

A parte de estar leyendo blogs, he estado haciendo otras cosas. Por ejemplo, he decidido que en cuanto acabe de trabajar, empezaré a leer sobre el ajedrez. Voy a aprender a jugar al ajedrez. Algún día de estos, cuando haya entrado de lleno en el aprendizaje de ese juego tan nerd, os explicaré los numerosos beneficios que tiene para la mente. ¿Por qué he decidido esto? Porque me preocupa hacerme viejo y atrofiarme principalmente. Además, hace tiempo que quiero jugar. Me descargué una app para el móvil y el propio ordenador me gana. Una vergüenza. 

Además de ajedrez, me gustaría escribir fuera de este blog pero ese asunto puede que lleve mucho más tiempo. 

También he estado leyendo sobre mi futuro profesional y aclarándome las ideas a través de un artículo de Ramit Sethi sobre el trabajo de tus sueños. Es una persona muy sincera per a veces le da muchas vueltas a una cosa para decir solo una. Por otro lado, harto de las comisiones que me carga LaCaixa hasta abrir la puerta de la sucursal, estoy pensando en seriamente en abrirme una cuenta en otro banco. 

A parte de mi obsesión personal, la semana ha transcurrido sin grandes noticias. El jueves amaneció sin agua en todo el pueblo. Un reventón me hizo ir al trabajo sin ducharme por segundo día. Tuve que ir a comprar ocho garrafas y la gente comenzó incluso a llevarse el agua de la fuente. Las necesidades gástricas son invenciblesr. Afortunadamente la falta de agua se vio compensada con varios días de tormenta que provocó un efecto caracol de las playas hacia el negocio en el que trabajo. Hordas de turistas buscaban refugio en él. 

Ahora me preparo para una nueva Only Boys Night Out en la que me siento totalmente emocionado al haber sido yo mismo el que ha movilizado al personal. Esta noche voy a Malgrat de Mar, las única barrakas en las que te registran la mochila antes de entrar. El año pasado tuve que beber vino Don Simon con zumo de piña caliente. Este año no caeré en esa misma dura y áspera piedra. Voy a cenar en un bar que hace años que no piso. En mi opinión lo único bueno que tienen es la hamburguesa, hecha a mano. Las patatas bravas están bien pero no son nada especial. La Torre 2 se llama. Un día os hablaré de la fórmula que utilizo para puntuar un restaurante. 

En dos semanas viene Sara a Barcelona y he de pensar en planear (antes de que lo haga ella) su visita turística a través de la ciudad. Sin embargo mi malvado plan es esquivar todos los turistas cocidos y enseñarle lo mejor de la capital catalana. Como a Sara le guste todo el mundo que habla en catalán, voy a tener un serio problema de competencia.

El otro día comentaba con ella que su visita coincide con el aniversario del día en que nos conocimos en el vuelo 563 de Aer Lingus. Todo muy americano. 

viernes, 6 de junio de 2014

Magneto

Llegué a España con un montón de planes para matar mi aburrimiento y machacar mi depresión pos-erasmus. Pero en vez de llevarlos a cabo, llevo toda la semana tragándome toda la serie de X-Men. Comencé con la última película con la excusa que hoy se estrena la nueva película y al final acabé viendo también la penúltima. Al final he acabado viendo también la primera y la segunda y ahora voy a verme las precuelas con Wolverine (Lobezno para los pobres que no veis películas en versión original). Desafortunadamente, la nueva película la tendré que ver en español.

Me encanta Magneto, me parece el personaje con el poder más guay, sin hablar de su casco que es alucinante. La presencia que tiene el hombre flotando en el aire, ahí con su batamanta como si no le importara un carajo lo que ocurra a su alrededor; la voz que tiene, la mirada o como puede aplastar a cualquiera solo con mover dos dedos. Eso si el Professor Xavier merece mis respetos al tener la versión internacional de mi nombre. Sin embargo, uno de los problemas al tener una novia tan adicta al cine y a los superhéroes, es que te lapida cuando no sabes quien es Stan Lee (el escritor de los cómics Marvel) y aquí un servidor como yo, es terrible para los nombres y jamás ha sabido muchos más nombres de actores o actrices que Brad Pitt, Angelina Jolie o Scarlett Johansson.



Aunque Sara me reprochara (y me siga reprochando) que me quedara dormido la noche que estuvimos viendo Now you see me, gracias a ella he aprendido mucho más sobre cine y he visto muchas más películas de las que habría visto sin ella. Además Sara fue la primera en animarme a seguir con un nuevo blog y por ella leo mucho más (aunque ella se ria en mi cara cada vez que le digo lo que tardaré en leerme un libro). Después de haberme acabado Nueve cuentos de J.D. Salinger (me ha encantado y no puedo decir más porque Salinger me encanta), me he empezado Dubliners de James Joyce que haciendo gala de mi estancia Erasmus, tendré que leer literatura irlandesa. Mentira, este libro me lo compró Sara a traición después de que los dos hubiéramos atracado varias librerías de segunda mano en Dublin para Sant Jordi y más tarde ella me comprara este a escondidas de vuelta en Cork.


Iba a hablar de todos los planes que había hecho al llegar a España y solo algunos he cumplido. Primero, vine con la idea de cultivar un bonsai a partir de una semilla pero de eso ya os hablaré en otro post. Sin embargo si que he plantado varias semillas de girasol y una flor llamada Lupinus y que compré en Tesco. De la primera estoy muy muy impresionado por lo rápido que está creciendo aunque cometí el error de no plantar el girasol en una maceta más grande y de acuerdo con lo que he leído en Internet, esta variedad crece mucho (mucho, mucho) así que pronto tendré que trasplantarla. Así que como veis mi proyecto botánico no va mal. Por otro lado mi viaje al País Vasco será el punto de partida para mi proyecto fotográfico con la reflex analógica de mi padre (llamarme hipster si queréis y os contestaré fuck off). Y tengo otras ideas en marcha para matar mi tiempo pos-erasmus porque se me está alargando demasiado.