Me he vuelto más selectivo. Eso es lo que dice un
amigo mío sobre nuestro poco amor por locales nocturnos donde principalmente
predominan canciones con alto contenido en sabrosura,
caliéntame y nadie te ha dado tanto como yo. Puede que no me haya vuelto más
selectivo sino que directamente haya envejecido. Puede que desde que he empezado a
salir con la princesa vasca me haya convertido en un viejo aburrido que
prefiere quedarse en casa un sábado por la noche mientras el resto de amigos
míos pisotea la pista de baile, mancha sus zapatillas de salpicaduras de cubata
y clava pequeños fragmentos de vaso roto en la suela de sus New Balance.
lunes, 20 de octubre de 2014
viernes, 17 de octubre de 2014
El alquimista de las hamburguesas
Cuando estaba
en Cork cocinaba mucho. Menuda obviedad, no tenía a la mamá para hacerme la
comida. Lo pasaba realmente bien en aquella cocina que se caía a trozos con
fogones lentos y débiles. Teníamos unos cuchillos que no eran capaces de cortar
ni tan siquiera la mantequilla. Yo solía comentar que si en alguna ocasión
entraba un ladrón en casa, tendría que acomodarle en el sofá para poder
matarlo. Aquellos cuchillos eran horribles. La gente aún alucina cuando les
digo que me llevé un cuchillo en la maleta cuando volví a Rainland después de navidad.
martes, 14 de octubre de 2014
El Brasas
Este post
viene con retraso. Debería haberlo escrito ayer y sin embargo, aquí estoy a las
22:13 empezando a tirar del hilo que me sale de la oreja derecha. Mi madre me
ha propuesto tortilla para cenar pero hoy no me sentía demasiado “huevo” y he
optado por comer un poquito de rico jamón serrano cortado como si de papel de
fumar se tratara.
Ya que
hablamos de comida, ayer tuve que comer solo. De hecho, como solo prácticamente
todas las semanas pero ayer fue un día particular. Generalmente agradezco
muchísimo el tener compañía en la tétrica sala de microondas. Para empezar, la
sala de microondas cada vez va perdiendo más la función que le da nombre su
nombre. De cuatro microondas, ya solo funcionan dos y llegar a las 13:30 a la
cola es una tragedia.
Sin embargo,
yo no agradezco toda clase de compañía. Me gusta conversar siempre y cuando sea
un tema que domine y pueda aportar algo. No me gusta la gente que comienza a
escupir palabras como si no hubiera mañana y sobre todo en aquellos casos en
los que no ven que estas siendo una tortura para la otra persona. Este es el
caso de un antiguo compañero de clase que conocí en primero de carrera. Yo le
llamo para mis adentros “El Brasas”.
viernes, 10 de octubre de 2014
Masaya no quiere decir Más allá en japonés
Hoy he estado
en Japón visitando a Masaya. Bueno yo
no he estado pero mi mente sí. Os hablo del lugar en el que descubrí que el sushi estaba bueno. Cuando le cuento a
mis amigos, compañeros de viaje, familia, viandantes, camareros de bar, que he
estado comiendo sushi en Barcelona
muchos piensan en Àsia amb gràcia. No.
Descubrí este rincón japonés en mitad del barrio de Sarrià gracias a una buena
amiga que conocí hace ya tres años en uno de mis viajes de aventura. Ayer
estuve media hora aprendiendo con Youtube
a sujetar los palillos chinos (o hashis
como dicen los profesionales). Al final conseguí hacer algunos avances. El sushi ya no se me escapa pero tengo
algunos problemas para comer fideos, arroz o incluso para intentar cortar algo
con los palillos. Yo pongo los dedos como el video indica pero después el
resultado no es el mismo. A veces me pregunto porque los orientales no
aprendieron a usar cuchillo y tenedor como la gente normal. Las tradiciones
están muy bien para practicarlas en ocasiones especiales pero cuando hablamos
de aspectos prácticos como en la comida, las tradiciones las tiro por el
balcón.
Este no es el
primer post que escribo sobre comida. Me encanta recomendar lugares para comer
a mis lectores sin embargo tengo menos gracia a la hora de comunicar lo mucho o
lo poco que me ha gustado un plato o un restaurante que contando chistes. Ya lo
intenté con mi primera visita a un vegetariano y el resultado fue peor que el
primer flan de plátano de mí madre. No es que ella no sepa lo que pienso de ese
flan, ella misma lo reconoció.
miércoles, 8 de octubre de 2014
La teoria de la alarma sorda
Hoy me he vuelto a dormir. Es la segunda vez en dos
días que me quedo dormido y hago caso omiso a la alarma del móvil. He de
reconocer que ayer simplemente apagué la alarme, pensé “Ay señor que palo me da
levantarme” me tumbé de nuevo y de ahí hacia adelante no recuerdo nada más que
a mi madre diciéndome que me había quedado dormido con su típico tono de “así
no vas a llegar a ningún lado”. Cuando oigo, te has quedado dormido, mis ojos
sueltan un ácido corrosivo que elimina todo rastro de legañas; algún tipo de sustancia es segregada en altas cantidades porque todo el sueño que tengo se
queda en la cama; me visto en 3,7 minutos y consigo tomarme un
desayuno cutre salchichero español en 6,33. Sin embargo hoy, tengo la teoría
que la alarma no ha sonado. No, no olvidé activarla porque mi súper Smartphone activa la alarma de forma
automática. Quizás me haya acostumbrado a la armónica melodía de naturaleza y va siendo hora de cambiar el tono de alarma. De camino a la
estación de tren, pensaba en escoger como alarma, el grito de machos
Alfa que hicimos en mi vigésimo primer cumpleaños un compañero y yo.
viernes, 3 de octubre de 2014
La Tarta ¡Oh! del Teresa Carles
Si hay algo
que deteste de los resfriados, es cuando se te tapona la nariz y apenas puedes
respirar. Ahora mismo solo puedo respirar por la boca y vamos a tener que
comenzar a aplicar crema labial. Mis labios están más secos que el desierto del
Gobi y soy yo el que durante la mañana ha estado rompiendo el silencio de la
biblioteca intentando destaponar cualquiera de las dos vías nasales.
Hoy he
comprado mi vuelo a Santander para ir por carretera a Bilbao. Reduciré un viaje
de seis horas y veinte minutos a un viaje de dos horas y media. El precio es lo
mejor porque me ha costado solo cinco euros más que yendo con el lujoso Alvia. Incluso
podría haberme costado diez euros menos de no ser porque he esperado cinco días
a que el profesor confirmara la agenda para las próximas cuatro semanas. Este
no es un viaje cualquiera, es un viaje en calidad de ex Erasmus porque hemos
decidido hacer un pequeño encuentro en la ciudad en la que poco a poco se va
convirtiendo en mi segunda casa.
jueves, 2 de octubre de 2014
La terrible mermelada Diet de Hero
Estaba
embobado elaborando un estupendo trabajo sobre la maravillosa marca de
cuadernos y agendas Moleskine cuando de golpe he caído en la cuenta que llevaba
CUATRO DÍAS sin escribir. No os miento si os digo que llevo todo el día
planeando como escribir el post de hoy. A veces me despierto con la convicción
y el compromiso de anotar en mi pequeña libreta Moleskine cualquier aspecto o anécdota
del día que pueda inspirar mi post. Hoy ha sido uno de esos días aunque como siempre,
al final ha llegado un punto en el que he olvidado anotar lo que pasaba por mi
ahuevada cabeza.
Me he
levantado con un picor de garganta terrible. No exagero tampoco si os digo que
por un momento he notado como las bacterias trabajaban en “okupar” la zona
infectada. Temo que esto derive a faringitis. No hace falta trabajar en la OMS
(Organización Mundial de la Salud) para diagnosticar las posibles causas de
este constipado. La primera, el fuerte aire acondicionado que RENFE insiste en
utilizar para torturarnos cada tarde o incluso cada mañana a las 7 (A.M!!!). La
segunda causa puede haber sido el haber compartido material escolar con la
compañera de la izquierda ya de por si enferma. Mi diagnóstico final es que ha
sido una combinación de las dos reforzadas por un golpe de mal karma al reírme de la voz nasal de la
chica.
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